<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685</id><updated>2012-01-28T05:37:27.301-08:00</updated><title type='text'>Barraca de feria</title><subtitle type='html'>"El cine no es un arte de escolares, sino de iletrados, y la cultura fílmica no es análisis, es agitación de la mente. Las películas nacieron de las ferias de pueblo y de los circos, no del arte y del academicismo."</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>23</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-3003186558392854240</id><published>2009-10-30T04:27:00.000-07:00</published><updated>2009-12-09T16:14:37.320-08:00</updated><title type='text'>Evocando San Sebastián (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Recuperándome de mi hiato creativo, por fin, y con imperdonable retraso, este blog conocerá las reseñas de las catorce películas que sufrí y/o disfruté en el Festival de San Sebastián.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No hubo manera de acceder al wi-fi del lugar donde me hospedé. Ha pasado mucho tiempo desde la atroz ingesta de 26 horas de cine en 72 horas de vida, pero precisamente gracias a eso he podido reflexionar serenamente acerca de cada película, algo imposible en medio de la ebriedad (literal y figurada) festivalera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 308px; DISPLAY: block; HEIGHT: 211px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412841615868508866" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/Sx5GxWtLOsI/AAAAAAAAAGg/NBZMUNlhCU8/s320/kingsandqueenpic.jpg" /&gt; El viernes por la noche, tras una cena atropellada y una carrera para poder recoger las entradas en algún Kutxa, llegamos a la película de Arnaud Desplechin, &lt;strong&gt;Reyes y Reina&lt;/strong&gt; (2004), treinta segundos antes de que arrancara la sesión. Tras ésta, lamentamos que algún resbalón con dislocación ósea o esguince nos salvara del tormento mental que supuso la visualización de esa dilatada parida. 150 minutazos de un filme estructurado, en principio, en capítulos bien delimitados, que acaban perdiendo el rumbo y cambiando de tono, tema y -¡horror!- de punto de vista de la forma más caprichosa que un servidor haya visto en mucho tiempo. Porque es una larguísima letanía de frases sarcásticas y pretendidamente inteligentes sobre la familia y la pareja, con ínclita vocación de &lt;em&gt;destroyer&lt;/em&gt; por parte de un director que no sabe construir un drama, sino que presenta un caótico mural en el que personajes entran y salen sin concierto, en el que nos tenemos que creer las cosas porque el guión las dice, en la que de un minuto a otro se introducen elementos sin ninguna cohesión con lo anteriormente visto y escuchado, con la intención única de darle un giro más sórdido al asunto. Y sí, Desplechin presume de armas letales cargadísimas de mala leche, pero no hay nada más que verborrea en este mareante camarote de los hermanos Marx.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Amanecimos el sábado con &lt;strong&gt;Wo de tang &lt;/strong&gt;(2009), que "reseñé" para Miradas de Cine, y de cuyo enlace dispondreis más abajo. &lt;/p&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 171px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412842098343802962" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/Sx5HNcEP-FI/AAAAAAAAAGo/yU6VBNdUTAg/s320/1106459_Le_Refuge.jpg" /&gt;Tras sufrir el bodrio chino, llegó el esperado filme de François Ozon, habitual en certámenes internacionales. &lt;strong&gt;Le Refuge&lt;/strong&gt; (2009) va de una &lt;em&gt;niña bien&lt;/em&gt; heroinómana que pierde a su novio en una sobredosis y se enamora del hermano homosexual de este. No, no es broma. En oposición a la sórdida sinópsis, nos encontramos con un drama delicado, contenido, bien hechito, con encuadres milimétricos e interpretaciones sobrias y notables. Una estructuración muy medida y pensada traza dos parábolas que se tocan. El remate es especialmente emotivo. Bonita pero leve, sin ser de lo mejor, por fin empezamos a concebir que se podía ver buen cine en el Festival. Como curiosidad: durante una de las escenas con aguja y colocón, un hombre se desmayó en la sala. &lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 213px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412843546971083810" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/Sx5Ihwn6FCI/AAAAAAAAAG4/a0B-Odhyw-0/s320/yuki_nina.jpg" /&gt; Lo último de Suwa y del también actor Hippolyte Girardot, recién llegado de Cannes, donde, aseguran, fue ovacionada, que es lo mismo que decir nada. &lt;strong&gt;Yuki &amp;amp; Nina &lt;/strong&gt;(2009) son hora y media de niñas diciendo cosas de niñas, haciendo cosas de niñas, preguntando cosas de niñas, y eso. Ya está. El pretendido naturalismo en el acercamiento al universo infantil está más cerca de un reportaje televisivo que de François Truffaut. Nada ocurre, ni por dentro ni por fuera, excepto durante los únicos 10 minutos de cine de toda la película, donde sin aspavientos y con irreparable suavidad se quiebran las fronteras del tiempo y del espacio. El resto no tiene sal ni azúcar, y la conclusión chorrea obviedad. No, no me esperaba esto de Nobuhiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Llegó &lt;strong&gt;Chloe &lt;/strong&gt;(2009), y adelanto que me pareció un Egoyan sólo domado en la forma, pero con un fondo perturbador, capaz de dejar poso. También escribí sobre ella para Miradas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 216px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413383489289626546" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SyAzmigSo7I/AAAAAAAAAHQ/vK6zfaS8_wo/s320/woodyallen-whatever_works.jpg" /&gt;Las nueve de la noche. Llegó &lt;strong&gt;Whatever Works&lt;/strong&gt; (2009). Llegó Larry David. Llegó Woody Allen. Reciclando elementos de sus años dorados neoyorkinos, se constituye como un delicioso &lt;em&gt;remix&lt;/em&gt;, brillantemente perpetrado (a base de diálogos afilados, plenos de malabares semánticos y conceptuales, de agudas réplicas y maliciosas contrarréplicas), no deja moro, cristiano ni judío con cabeza. Abandoné la sala feliz y convencido.&lt;br /&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 180px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413385802095595858" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SyA1tKYNEVI/AAAAAAAAAHY/mDYHOTGfDpk/s320/arts-precious-584.jpg" /&gt; &lt;p&gt;Pero después del pesimismo vitalista y del humor desinhibido de Allen, tocó &lt;strong&gt;Precious&lt;/strong&gt; (2009), cuya hiperbólica sinopsis nos lleva hasta Harlem, donde una chica de dieciseis años, con un hijo retrasado mental, se queda embarazada por segunda vez de su propio padre y no encuentra refugio ni en casa (donde le espera una madre ladradora y mordedora) ni en el instituto (donde es agredida verbal y físicamente por sus compañeros). Y aún así, Lee Daniels se las arregla para provocar hilaridad con las ensoñaciones de la protagonista, en una película emotiva y, valga la redundancia, preciosa. Y si el argumento parece la parodia del tópico dramón oscarizable fabricado en serie, nada más lejos: un drama sórdido, sí, pero más sugerente que explícito, cuidadosamente construido en fondo y forma (donde la reiteración temática es aparente y cada secuencia aporta un nuevo dato que nos acerca o distancia más de los personajes), con hallazgos realmente sorprendentes en la puesta en escena, como aquella inmersión de la protagonista y su madre en una película neorrealista. No rompe moldes pero la elaboración milimétrica del guión, pleno de naturalidad y costumbrismo (auténticos, nada que ver con la de Suwa-Girardot) y el portentoso trabajo de la protagonista hacen que la identificación con esa chica obesa que se tambalea con sus dramas en silencio sea directa, inmediata y absoluta. Cine testimonial de mucha altura, que no permite que la calidad cinematográfica resbale de entre las jabonosas manos de las buenas intenciones.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;CONTINUARÁ&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.miradas.net/2009/09/actualidad/57-festival-de-san-sebastian-tiempo-extra.html"&gt;Críticas en Miradas de Wo de Tang, Chloe y This is love&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-3003186558392854240?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/3003186558392854240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=3003186558392854240' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/3003186558392854240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/3003186558392854240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/10/evocando-san-sebastian-i.html' title='Evocando San Sebastián (I)'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/Sx5GxWtLOsI/AAAAAAAAAGg/NBZMUNlhCU8/s72-c/kingsandqueenpic.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-6314993695342562851</id><published>2009-09-13T03:05:00.000-07:00</published><updated>2009-09-13T03:08:26.200-07:00</updated><title type='text'>Barraca de Feria se va a San Sebastián</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Disculpad por mi prolongada ausencia, pero los exámenes de septiembre me están impidiendo dedicarle al Blog el tiempo que me gustaría. Pero hay buenas noticias (al menos para mí): &lt;strong&gt;de la noche del 18 a la mañana del 21 estaré en el 57 Festival San Sebastián&lt;/strong&gt;. Asistiré a quince proyecciones (y quizás a alguna rueda de prensa), que comentaré día a día en el Blog. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se me han quedado fuera Quentin Tarantino (ya que sólo me interesaba asistir si acaso al primer pase, por la curiosidad que me depara la recepción crítica que fuera a tener la peli) y Ang Lee, y es una pena, porque el cine de este señor es una de mis numerosas debilidades. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;He ignorado el ciclo del muy estimulante Richard Brooks por razones de tiempo. Ésta es la lista de filmes (incluidos los de retrospectivas) que veré y comentaré a partir del viernes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Chloe&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Atom Egoyan.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Yuki &amp;amp; Nina&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Hippolyte Giradot y Nobuhiro Suwa (Os recomiendo que echeis un vistazo a la sórdida sinopsis).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Wo de tang&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Zhang Huilin (Escogida prácticamente al azar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Le Refuge&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de François Ozon (Sí, sí, el de la "masterpiece" 8 mujeres).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Whatever Works&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), del tío ese que perpetró Vicky Cristina Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Reyes y Reina&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2004), de Arnaud Desplechin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Precious&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Lee Daniels (Promete ser el dramotón heavy del festival, en pugna con la de Ozon).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;El secreto de sus ojos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Juan José Campanella (¡¡Sin Eduardo Blanco!!, actor que aportaba e incluso imponía a menudo el tono buenrollista en su filmografía pretérita. Ya sólo por eso, aplaudamos la innegable audacia de este señor, dando un paso adelante auténticamente bestial en su carrera artística).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;El baile de la victoria&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Fernando Trueba (returns).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;This is love&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Mathias Glasner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;La cinta blanca&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), la nueva comedia romántica de Michel Haneke.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Le convoyeur&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2004), de Nicolas Boukhrief.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;City of life and death&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Chuan Lu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;77 Doronship&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de Pablo Agüero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-6314993695342562851?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/6314993695342562851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=6314993695342562851' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6314993695342562851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6314993695342562851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/09/barraca-de-feria-se-va-san-sebastian.html' title='Barraca de Feria se va a San Sebastián'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-1815036435632871149</id><published>2009-08-17T09:50:00.000-07:00</published><updated>2009-09-02T04:35:51.917-07:00</updated><title type='text'>Enemigos Públicos: El hombre que disparó a John Dillinger</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SomU4ko6ypI/AAAAAAAAAGY/T39CiIifxRA/s1600-h/public-enemies-depp_l.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370987730244913810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SomU4ko6ypI/AAAAAAAAAGY/T39CiIifxRA/s320/public-enemies-depp_l.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Enemigos públicos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de &lt;strong&gt;Michael Mann&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Entre la ficción sacralizadora y la desmitificación, Mann elige un camino intermedio: el de recrear a su protagonista como (anti)héroe mítico. Pero no importa tanto cómo ha llegado a serlo sino lo que representa en sí cuando ya lo es, su aceptación, entre cómoda e irónica, del papel que le asignan la sociedad y los poderes fácticos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Enemigos públicos&lt;/strong&gt; es una mirada autorreflexiva sobre las condiciones del héroe mítico, que bien podría haber sido &lt;strong&gt;Aquiles&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Robin Hood&lt;/strong&gt; o &lt;strong&gt;Eneas&lt;/strong&gt;. Precisamente, uno de los aspectos más enriquecedores del filme es el reconocimiento de Dillinger de su propia mitificación, inmortalizado por los medio de comunicación. Sabe que el sello que prensa, televisión y radio han dejado en la memoria colectiva lo congelará en el tiempo, aunque él no pase de la tarde siguiente. Como modernos juglares, los &lt;em&gt;mass media&lt;/em&gt; transmitirán su gesta de generación en generación; tras la muerte, perdurará la imagen (de sustrato más legendario que real), de la que los artífices de la comunicación se nutrirán para prolongar su poder de difusión. La película de Mann recoge esta imagen fabricada -casi monolítica- de un ladrón honesto, y durante dos horas y media reflexiona sobre este proceso -entre otras muchas cosas-.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Algunas de las claves del filme (perdonad el desorden, pero las he escogido de entre varias cosas que he comentado en un par de foros):&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;1)&lt;/strong&gt; Michael Mann ha hecho su película más atípica y anticonvencional. Aunque se estrene en circuitos comerciales y en su reparto figuren nombres con tirón, su audacia narrativa es impropia de alguien inmerso en la maquinaria holywoodiense (Aunque, por suerte, existen estas excepciones).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;2)&lt;/strong&gt; La narración (deslavazada, compuesta de fragmentos casi independientes) es consecuente con la última etapa vital del protagonista: el carpe diem llevado al paroxismo, una vida que es la yuxtaposición de impulsos inmediatos, de ambiciones urgentes. Avanzaba a empellones al encuentro de la muerte. Es complicadísimo reorgranizar ese material y darle coherencia narrativa interna: y Mann lo hace inigualablemente. Carga de tensión cada secuencia, sin la necesidad de un hilo conductor sólido, sirviéndose de los antagónicos Dillinger y Purvis como nexo único entre unos momentos y otros. Es, pues, la cinta más experimental del director.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;3)&lt;/strong&gt; Mann desdeña toda explicación psicológica. En el cine negro de calidad, los personajes se definen por sus acciones, no tanto por diálogos, monólogos u otros recursos más propio de obras de no-género. El cineasta eleva este concepto a la décima potencia: los díalogos son escasos, pero precisos; su aparente trivialidad puede llegar a despistar, pues no hay asomo de pomposidad ni aires de trascendencia, pero aclaran con un dominio magistral de la economía verbal propiedades esenciales de los personajes. A su vez, el director rehúsa subrayar con rotuladores fosforito las acciones definitorias de Dillinger y cía: le bastan gestos minúsculos: Purvis, dando la espalda a la tortura insoportable del hospital, de la que es amargo cómplice; Dillinger reconociéndose en los recortes de periódico, entendiendo que el agotamiento de su tiempo vital supone el acceso al tiempo mítico, a la memoria colectiva, a la eternidad; Purvis, desarmado por la culpa, después de participar en el asesinato de Dillinger, entendiendo por fin el chantaje atroz al que tuvo que someter a una inmigrante ilegal para cazar a su presa (¿No piensa nadie en &lt;strong&gt;Pat Garret &amp;amp; Billy The Kid&lt;/strong&gt;, de &lt;strong&gt;Sam Peckinpah&lt;/strong&gt;?); Dillinger, irremediablemente leal a sus amigos, incapaz de soltar la mano de su agónico compañero hasta que este no expira. Y así podríamos seguir un rato. Es, pues, un filme de gestos aparentemente nimios, imperceptibles, pero que dicen todo lo que necesitamos saber sobre los personajes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;4)&lt;/strong&gt; El formato digital ha irritado a muchos espectadores, y se ha hablado de lo injustificado de su uso. Creo que, en general, no se ha valorado de forma suficientemente minuciosa la relevancia de esta decisión formal, mucho más profunda de lo que resulta en apariencia. Porque no es sólo un medio para lograr una inmersión mayor del espectador en la historia y la época (si fuera únicamente esto, resultaría incluso discutible). Su alcance es más serio. Mann, en realidad, ha rodado una película que versa, entre otras cosas, acerca de la muerte, y las distintas formas que el ser humano tiene de buscarla, evitarla o enfrentarla. Ha rodado un filme en el cual la muerte está latente en prácticamente todas las secuencias: el miedo de Billie a que el deceso de su amado eche por tierra sus sueños; la asunción última de Johnny de su cantado final; o el dudoso orgullo que siente Purvis por su participación en lo que es una gesta de la muerte. Así, pues, estamos hablando de un cine que mira frontalmente, cara a cara, a la parca. Y de ahí surge la necesidad de representar (o interpretar) la violencia atroz que empapa la vida de estos hombres con un realismo documental. Los asesinatos aquí son crudos, áridos, yermos (a lo cual ayuda el formato digital, sin duda), y a su vez la cámara trata de individualizar cada muerte, de hacerla única e irrepetible; una tarea parecida a la realizada por &lt;strong&gt;Francis Ford Coppola&lt;/strong&gt; en su trilogía de &lt;strong&gt;El Padrino&lt;/strong&gt;, pero abandonando todo lo que de estilizado pudiera tener antaño el cine de Mann, y abriendo paso a la brutalidad más descarnada. Este afán de rodar la muerte no desentona con cierta poesía, con un tono elegíaco (sobre todo el que rodea a Dillinger), pero el director rechaza cualquier tipo de concesión sensiblera a sus protagonistas: basta observar el agujereado cuerpo de Dillinger tras el tiroteo. El cadáver cae destrozado en medio de la calle. Mann renuncia a aligerar la violencia cuando es ejercida contra su protagonista: incluso nos permite observar su rostro, atractivo hasta unos minutos atrás, atravesado por una bala. (y bien podría haber usado una elipsis cobarde, como ocurre en &lt;strong&gt;El hundimiento&lt;/strong&gt;). El digital también es la manifestación más inmediatamente visible de una nueva manera de encarar el cine de género; como sabiamente comentan en el blog &lt;strong&gt;Y encima se llamaba Alabama&lt;/strong&gt;, la tensión explícita en varias escenas entre la imagen fotoquímica y la digital lo es también entre dos formas de entender el cine negro, entre Walsh, Lang, Hawk o Huston y el posmoderno Mann.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;5)&lt;/strong&gt; Los abundantes tiroteos son necesarios; funcionan como danza criminal, como la concreción máxima de una forma de vivir y de morir: acorralados, resistiendo, escapando. En todos se nos da información nueva sobre alguno de los personajes, o bien condensan la mirada particular de Mann sobre la violencia y la muerte, ejes motores del filme. El ambientado en la cabaña es la sublimación de las ideas antes expuestas.  &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;6&lt;/strong&gt;) La hagiografía de Dillinger es tan sólo aparente; no hay tal, sólo que Mann ha querido hablarnos con el lenguaje que se cuentan las leyendas y se forjan los mitos populares (otro de los cimientos de la película). Cae simpático, como la inescrupulosa pandilla de &lt;strong&gt;Grupo Salvaje&lt;/strong&gt;, por su sentido de la lealtad, por su afán de jugar limpio y por su forma de vida, escasamente burguesa (seguro que más de uno fue corriendo a comprarse una Thompson al terminar la sesión). Eso no significa que Purvis, como antagonista, sea una plasmación del Mal en la tierra: a pesar de su hermetismo, el atormentado detective despierta mi afecto, y su suicidio termina por dignificarlo. Y Billie, que en un primer vistazo podría ser evaluada como un ser eminentemente positivo, es tanto una amante entregada como la encubridora de un criminal. Que cada cual juzgue como quiera. Pero lo que está claro es que una mínima exploración bajo la superficie niega cualquier forma de maniqueísmo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-1815036435632871149?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/1815036435632871149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=1815036435632871149' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/1815036435632871149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/1815036435632871149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/08/enemigos-publicos-el-hombre-que-disparo.html' title='Enemigos Públicos: El hombre que disparó a John Dillinger'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SomU4ko6ypI/AAAAAAAAAGY/T39CiIifxRA/s72-c/public-enemies-depp_l.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-4234903411673221294</id><published>2009-08-13T15:17:00.000-07:00</published><updated>2009-09-02T04:31:38.862-07:00</updated><title type='text'>John Ford: épica y ética</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SoShId6xuBI/AAAAAAAAAGQ/Pqag3iQ4b3A/s1600-h/searchers.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 188px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369593822574655506" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SoShId6xuBI/AAAAAAAAAGQ/Pqag3iQ4b3A/s320/searchers.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muchos de los seres que habitan el cine de John Ford tienen un algo de Alonso Quijano. Se mueven mínimos, reducidos al tamaño de hormigas en planos generales de vastos escenarios. Arrastran sus demonios y sus sueños por paisajes polvorientos, como Don Quijote a través de los escasamente épicos parajes manchegos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A menudo, estos hombres pierden cosas: sobrinas, guerras, mujeres o movilidad. Pero, curiosamente, la galería de &lt;em&gt;losers&lt;/em&gt; que pueblan el cine de Ford (la doctora Andrews, Tom Doniphon, Frank Skeffington, Ethan Edwards, Frank `Spig´, los bandidos de &lt;strong&gt;Tres Padrinos &lt;/strong&gt;o la soldadesca de &lt;strong&gt;No eran imprescindibles&lt;/strong&gt;) despiertan la fascinación del héroe mítico. A veces, Ford se porta bien con ellos, y les regala crepúculos generosos, como al capitán Brittles de &lt;strong&gt;La legión invencible&lt;/strong&gt; o al atormentado boxeador Sean Thorton en &lt;strong&gt;El hombre tranquilo&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para Ford, como para Cervantes, la épica y la ética son conceptos indisolubles. Es fácil asumir la victoria; encajar la derrota, sin embargo, presenta complicaciones: nos obliga a ponernos frente al espejo, a redefinir nuestros esquemas vitales y nuestra moralidad. El concepto se lo robo a &lt;strong&gt;Peter Bogdanovich&lt;/strong&gt;: "&lt;em&gt;la victoria en la derrota&lt;/em&gt;". Ganar perdiendo: como Don Quijote, golpeado, vilipendiado, defenestrado, cuya última audacia es asimilar su propia cordura, negar la balsámica ficción. Muchos personajes de Ford fatigan los caminos (del desierto y del alma) desesperadamente; lo que buscan, en verdad, es apaciguar los volcanes interiores. En medio de una guerra perdida o de la negación de un futuro acogedor, el auténtico triunfo pasa por una redención ética. Por saber que se ha hecho lo que había de hacerse, aunque eso te condene al exilio de ruinas solitarias que hubieras querido compartir con una mujer que, ahora, se pasea del brazo de otro. La épica reside en el corazón de la ética: la victoria reside en el compromiso moral. Un compromiso que no entiende de leyes, reglas o normas; más bien, su búsqueda es la consecución de unos principios personales y, a veces, incomprensibles para los demás. Tantas veces, al final, han aceptado que ya no tienen cabida en la Historia, que el tiempo, peligroso depredador, se ha cebado con sus huesos; entonces, entienden que la labranza del futuro depende de otros, y se entregan a su destino de sombras errantes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quizás, tras encontrar el tesoro de los áridos paisajes de su alma, no les quede sino la tristeza. Pero al menos siempre sabrán que hicieron lo que debían hacer. Lo correcto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es el único nexo entre Cervantes y Ford. Para muchos, el primero inventó (o al menos concretó con la suficiente fuerza como para tener posterior relevancia) la novela poliédrica. En &lt;strong&gt;El Quijote&lt;/strong&gt; se puede leer uno de los más apasionantes alegatos feministas que se recuerden; pero también, el monólogo de una mujer que halla la ansiada felicidad en el encierro y la sumisión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando hablamos del discurso de una película de Ford, debemos hacerlo en plural: ninguna de sus películas es el recital de una sola voz. Un ejemplo sería el final de &lt;strong&gt;Fort Apache:&lt;/strong&gt; un picado exalta la marcha del Séptimo de Caballería; van a la batalla. Incluso -nos susurra Ford con elegíaca veneración- quizás perezcan estúpidamente, por culpa de la megalomanía o el orgullo de algún general sanguinario o majara. Pero precisamente ahí reside el respeto que inspiran: hombres abnegados, a menudo tratados injustamente, que dan la vida por proteger a su comunidad. Un plano basta para comprender sus principios, su viril exaltación del compañerismo, su deber para con el grupo que los acoge. Su destino es a la par titánico y trágico, glorioso e imbécil. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces, la cámara nos deja con esas mujeres de futuro enlutado, que ven marchar a sus maridos e hijos. Y compartimos su tristeza, apoyamos su rebelión contra la muerte, su frustración ante un porvenir abandonado y sombrío, entregadas para siempre a honrar a sus muertos; observamos la marcha casi fúnebre de sus compañeros hacia el hosco desierto, y entendemos que esos hombres se dirigen al matadero.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-4234903411673221294?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/4234903411673221294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=4234903411673221294' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/4234903411673221294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/4234903411673221294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/08/john-ford-epica-y-etica.html' title='John Ford: épica y ética'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SoShId6xuBI/AAAAAAAAAGQ/Pqag3iQ4b3A/s72-c/searchers.gif' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-9069206179901349310</id><published>2009-08-05T14:59:00.001-07:00</published><updated>2009-08-14T16:16:16.854-07:00</updated><title type='text'>Brevemente: Y entonces, Kitano alcanzó a la tortuga</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SnoGeMbpkKI/AAAAAAAAAGI/GyvNWfd-HS8/s1600-h/achilles-and-the-tortoise.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 227px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366609021768405154" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SnoGeMbpkKI/AAAAAAAAAGI/GyvNWfd-HS8/s320/achilles-and-the-tortoise.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(255,0,0); FONT-WEIGHT: bold"&gt;Aquiles y la tortuga&lt;/span&gt; (2008), de &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Takeshi Kitano&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Qué bien me sabe volver a recuperar al gran Kitano (algo cambiado). Y eso que, tras la autoinmolación iniciada en &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Takeshis &lt;/span&gt;y consumada en &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Glory to the Filmmaker &lt;/span&gt;sabía que no volvería a ser el de siempre. Rara vez, en la historia del cine, se han visto ejemplos de un cine que reflexiona sobre las condiciones fílmicas y personales de su propio autor con tanta crueldad, corrosión, visceralidad y con tan evidentes marcas de fatiga de un hombre que se ha cansado de sí mismo y del reflejo que han creado los medios de comunicación de su persona. Se satirizó sin piedad en la estimulante e irregular &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Takeshis&lt;/span&gt;, insertando en una misma narración a Takeshi-persona y Takeshi-personaje, al actor de poca monta que empezó siendo y al artista polifacético y consagrado que ha llegado a ser. Tras la nefasta &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Glory to the Filmmaker&lt;/span&gt;, que mantenía un tono aceptable (especialmente divertido era su guiño al melodrama japonés clásico) durante su primera media hora, pero que acababa desmadrándose de una forma tan gratuita como carente de cualquier asidero formal o narrativo, pensé que, hiciese lo que hiciese Kitano después, necesariamente sería mejor que este inenarrable tropezón del Beat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así es. &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Aquiles y la tortuga&lt;/span&gt; no decepciona: durante media hora evoca con acierto y sencillez el tono de tragedia revestida melodramáticamente característico de Ozu; después, se sumerge en la excentricidad hiperbólica que rodea la fijación artística de su protagonista: un hombrecillo, con vocación infantil de pintor, que persigue el éxito en galerías artísticas en vano, como si de la famosa paradoja de Zenón del título se tratara.&lt;br /&gt;Me río de las surrealistas desventuras de este tipo, pero a la vez me despierta infinita piedad su tragedia. La película avanza de fracaso en fracaso, e intercala agudas -aunque algo esquemáticas- críticas al mundo del arte. El verdadero triunfo resulta ser la comprensión de que éxito y talento no van necesariamente de la mano, y de que, medrar en un mundo tan elitista y exclusivo, tiene más que ver con el marketing, la habilidad de promoción y el apoyo de mecenas-inversores que con la genialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy satisfactoria; pierde, en buena parte de su metraje, la rigidez y el hieratismo de las pelis anteriores del director; pero conserva su humor casi pueril y su característico lirismo lúdico.&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt; Es un Kitano agradeciblemente reinventado&lt;/span&gt;. Que siga así. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-9069206179901349310?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/9069206179901349310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=9069206179901349310' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/9069206179901349310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/9069206179901349310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/08/brevemente-y-entonces-kitano-alcanzo-la.html' title='Brevemente: Y entonces, Kitano alcanzó a la tortuga'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SnoGeMbpkKI/AAAAAAAAAGI/GyvNWfd-HS8/s72-c/achilles-and-the-tortoise.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-9091540745945392594</id><published>2009-08-01T00:19:00.000-07:00</published><updated>2009-08-01T02:25:18.934-07:00</updated><title type='text'>Pixar toca el cielo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SnQHNWmhSZI/AAAAAAAAAGA/Fhh-YlnvNZs/s1600-h/up-pixar.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 216px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364920982091942290" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SnQHNWmhSZI/AAAAAAAAAGA/Fhh-YlnvNZs/s320/up-pixar.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Up&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2009), de&lt;strong&gt; Pete Docter&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Bob Peterson&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Palabras, palabras: ¿qué puedo decir de este hito cinematográfico? Quienes me conocen o llevan leyendo este Blog desde hace tiempo (Recuerdo que escribí algo sobre &lt;strong&gt;Wall-E&lt;/strong&gt; en este mismo espacio), saben que para mí, el cine nacido de esta subsidiaria de la todopoderosa &lt;strong&gt;Disney&lt;/strong&gt;, es el más logrado del panorama actual (Quizás compartiendo podio con el infatigable &lt;strong&gt;Clint Eastwood&lt;/strong&gt; y con algunas producciones de &lt;strong&gt;HBO&lt;/strong&gt;). Me enamoran tanto los largometrajes como sus maravillosos cortos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las películas de &lt;strong&gt;Pixar Studios, &lt;/strong&gt;se recupera el placer de escuchar y ver una historia bien narrada y clásicamente estructurada (Algo tan cuestionado por la &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Nouvelle Vague&lt;/em&gt; &lt;/strong&gt;y sucesores iodeológicos); los ingeniosos gags visuales del mejor &lt;em&gt;&lt;strong&gt;slapstick&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, renacen en su máximo esplendor, evocando, homenajeando y transgrediendo la genialidad de &lt;strong&gt;Harold Lloyd&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Charles Chaplin&lt;/strong&gt;, o &lt;strong&gt;Buster Keaton&lt;/strong&gt;; la identificación entre espectador-personaje obtiene su contrapeso en la risa liberadora, en el humor desdramatizador, en el chiste fino, ocurrente y agudo que destruye cualquier posibilidad de solemnidad, sin neutralizar posibilidades reflexivas. Técnicamente, son mucho más que los amos: la calidad de la animación no sería la misma sin la inagotable creatividad plástica de estos intachables orfebres, artesanos y artistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay también, en en el cine de la productora, lugar para géneros como el terror: cómo olvidar a los ingenuos marcianitos de &lt;strong&gt;Toy Story&lt;/strong&gt;, cegados por la fe absurda de que saliendo de su máquina expendedora encontrarán la anhelada felicidad; también el descubrimiento que hace Remy de ese Auschwitz ratonil, que es la tienda de trampas para animales, en la preciosa &lt;strong&gt;Ratatouille; &lt;/strong&gt;o, por último, la subversión de los papeles de perseguidor y perseguido, asustador y asustado, en &lt;strong&gt;Monster S.A&lt;/strong&gt;., donde el miedo ejercido por los monstruos soterra un ridículo pánico causado por los propios niños. Pixar lo tiene todo; es una fábrica de clásicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;&lt;strong&gt;***&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;¿Cómo empezar a escribir sobre &lt;strong&gt;Up&lt;/strong&gt;? ¿Rastreando sus posibles orígenes? Yo encuentro referencias claras al canto a la amistad de &lt;strong&gt;Capitanes intrépidos &lt;/strong&gt;(Protagonizada por Spencer Tracy, sospechosamente parecido al personaje principal del filme de &lt;strong&gt;Docter&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Peterson&lt;/strong&gt;); a la narración esencialista, exenta de palabras, reducida al gesto mínimo y puro del cine de &lt;strong&gt;Charles Chaplin&lt;/strong&gt; (El amor antiburgués de la pareja me hace recordar &lt;strong&gt;Tiempos modernos&lt;/strong&gt;); al interés por la estética de la naturaleza y la militancia ecologista del gran &lt;strong&gt;Hayao Miyazaki&lt;/strong&gt;; y, en fin, al cine de aventuras clásico de los años 30 y 40 (&lt;strong&gt;King Kong&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;El mundo perdido &lt;/strong&gt;son influencias casi confesas) que se sitúa en el génesis de la película, y la vertebra desde el primer al último plano. Me acuerdo también de la reciente &lt;strong&gt;Gran Torino&lt;/strong&gt;, pero la increible similitud parece casual.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Y es que &lt;strong&gt;Up&lt;/strong&gt; es, entre otras cosas, un &lt;em&gt;turmix&lt;/em&gt; sólido y selecto de lo mejor que ha dado el cine de género en las primeras décadas de Holywood. Esto no excluye la capacidad de innovación de sus creadores: rompen con el estereotipo clásico del aprendizaje como un camino unidireccional (De padre a hijo, de maestro a alumno, de mayor a menor) y lo transforman en una ruta de doble sentido donde el enriquecimiento es mutuo, incluso más grande para el anciano, cuyo espíritu aventurero se reaviva en el umbral de la muerte (elemento implícito y explícito en todo el filme) gracias al optimismo de su joven acompañante. Es reseñable, asimismo, la implicación directa de un anciano en la trama, figuras habitualmente excluidas en los filmes de aventuras, y aquí núcleo y protagonista (¿Os suena &lt;strong&gt;El castillo ambulante&lt;/strong&gt;?). &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Durante la primera mitad, el tándem de directores opta por cierto vanguardismo narrativo, que utiliza con sutileza la intertextualidad (Homenajenado y recreando en el propio filme otras películas anteriores), sirviéndose de los resortes del cine mudo y de su negación de la retórica para narrar situaciones: qué conmovedor resulta el tramo que cuenta, sin palabras, la vida de Carl y Ellie; qué bien juega e interactúa la película con los pequeños pero significativos detalles que definen la relación de la pareja. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;La segunda parte es un clásico cuento de aventuras, búsquedas, pérdidas, descubrimientos exóticos y desencuentros, y, a la par que nos ofrece las secuencias de acción mejor rodadas vistas en mucho tiempo (Junto al Spielberg de &lt;strong&gt;El reino de la calavera de cristal&lt;/strong&gt;), ahonda con sensibilidad pero sin sensiblería en las relaciones que surgen entre los personajes, más matizadas de lo que podrían aparentar en un primer momento (Incluso Ellie, presencia ausente, juega un papel importante y conforma lo que es el trío central de la película). Al final, nos queda un canto ciertamente melancólico pero vitalista, una oda optimista a "vivir la vida" (Como defiende cierta película de &lt;strong&gt;Frank Capra&lt;/strong&gt;), a volar alto, por encima de obligaciones impuestas y convenciones sociales. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Es, en fin, una película inmersiva (Estupenda entrada del 3D en el cine de &lt;strong&gt;Pixar&lt;/strong&gt;), capaz de conmover hasta la lágrima y a la vez provocar carcajadas, y que termina de fascinar gracias a una imaginería visual única. Es, digámoslo ya, una obra maestra absoluta, una dignificación del cine de animación que vuelve a confirmar que las grandes películas lo son al margen de cualquier etiqueta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Por mi parte, &lt;strong&gt;Up&lt;/strong&gt; es un clásico inmediato y una de las mejores películas que he visto en mi vida. Y lo digo sin sonrojarme.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-9091540745945392594?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/9091540745945392594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=9091540745945392594' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/9091540745945392594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/9091540745945392594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/08/pixar-toca-el-cielo.html' title='Pixar toca el cielo'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SnQHNWmhSZI/AAAAAAAAAGA/Fhh-YlnvNZs/s72-c/up-pixar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-2875595772129563330</id><published>2009-07-22T06:43:00.000-07:00</published><updated>2009-07-23T10:50:12.309-07:00</updated><title type='text'>Reivindicación (III): Brujas y brújulas</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SmiemiP_byI/AAAAAAAAAF4/KHQFGbkZ-ZI/s1600-h/BRUJULA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361709741250670370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 222px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SmiemiP_byI/AAAAAAAAAF4/KHQFGbkZ-ZI/s320/BRUJULA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;La brújula dorada&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (2007), de &lt;strong&gt;Chris Weitz&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No trata este post de hacer una reivindicación al uso. &lt;strong&gt;La brújula dorada&lt;/strong&gt; no es una gran película; dista mucho de ello. Pero tiene determinados elementos que despiertan cierto interés dentro del estomagante aluvión de cine fantástico que venimos sufriendo, ya sea el protagonizado por críos designados para salvar mundos en crisis, como las consabidas fantasías épicas, cortadas según el patrón de las célebres adaptaciones de Peter Jackson. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque a veces aparente lo contrario, no tengo ningún prejuicio contra esta modalidad, a pesar de que la fantasía que realmente me apasiona (más fácil de encontrar en literatura que en cine) es aquélla en la que lo fantástico es una meta, un fin, un horizonte, y no un medio para narrar un melodrama &lt;em&gt;teen&lt;/em&gt; o aventuras desbordadas de adrenalina. El motor esencial de esa modalidad del género fantástico sería el &lt;em&gt;extrañamiento&lt;/em&gt;; un buen ejemplo: algunas películas de &lt;strong&gt;Jacques Torneur.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, aún intentando no hacerle ascos a nada, resulta imposible no ir edificando prejuicios contra esta clase de productos tras haber padecido unos cuantos. En los ejemplos que conozco de cerca (&lt;strong&gt;El señor de los anillos&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Harry Potter&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, &lt;strong&gt;Eragon&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Dungeons &amp;amp; Dragons&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Narnia&lt;/strong&gt;) las escasas cualidades tienen más que ver con el diseño de producción y la labor del equipo técnico, que con los valores narrativos y los recursos expresivos (pocos y pobres). Abundantes planos panorámicos, postales paisajísticas y fuegos de artificio; y, sobre todo en los casos de las fantasías épicas, un exceso de altisonantes y huecas deliberaciones sobre la amistad y el honor. En resumen: que este es un cine que, generalmente, veo por compromiso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El tedio de una inaprovechable tarde de tormenta me acercó a la película que nos ocupa ahora. De otra forma, el encuentro habría sido improbable. Tengo entendido que está inspirada en la primera parte de una trilogía de Philip Pullman. En su reparto, figuran estrellas como Nicole Kidman (deliciosa villana de la función), un mal aprovechado Daniel Craig y fugaces apariciones de Christopher Lee y Eva Green. El acertado elenco es, precisamente, uno de los más sólidos cimientos del filme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En muchos aspectos, &lt;strong&gt;La brújula dorada&lt;/strong&gt; conjuga algunos grandes defectos del cine comercial actual: las relaciones entre los personajes y la importancia dramática de las situaciones no tienen lugar a ser consideradas y juzgadas por el espectador, sino que el guión impone un par de frases como sustituto de la deseable densidad de contenido . Por ejemplo, no tenemos la oportunidad de comprobar lo estrecha que es la relación entre dos personajes; la película, en cambio, emplea un diálogo entre estos para que sepamos cuánto se quieren; pero, al fin y al cabo, ese criterio lo está imponiendo el guionista: no es algo que podamos corroborar y someter a juicio como espectadores activos.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El resultado de esto es una cierta distanciación respecto a lo que les sucede a los (excesivamente) numerosos seres que protagonizan la aventura. Quizás a excepción de la carismática Lyra (Estupenda Dakota Blue Richards) y del úrsido &lt;em&gt;loser &lt;/em&gt;Iorek Byrnison.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que realmente ayuda a hacer la película llevadera e interesante son determinados apuntes simbólicos y metafísicos sembrados en la narración: la presencia de una sombría corporación que desea "purificar" a los niños despojándolos de su alma; la materialización del alma en misteriosos acompañantes zoomorfos; o la presencia inquietante de un Polvo (En mayúsculas) primitivo que conecta distintos universos. Por desgracia, Weitz quiere que su película sea, tan sólo, una mera introducción a este prometedor universo, y apenas esboza estas ideas, dejando el conjunto con cierto sabor a poco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Existe un exceso de fichas en el tablero y muy pocos movimientos. El único tramo contado con detenimiento y capacidad de identificación es el que la niña protagoniza junto a Iorek. El resto, entretiene e intriga, pero no me abandona la sensación de que dos horas son insuficientes para tantas brujas y brújulas. Se echa de menos, por último, mayor personalidad estética: la imaginería visual despierta, en muchos casos, sensación de &lt;em&gt;deja vu&lt;/em&gt;; en otros, es notoria su sosería. No hay lugar para la sorpresa en este punto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Finalizando, &lt;strong&gt;La brújula dorada&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;es una película de narración excesivamente embrollada, y en conjunto, algo fría por su incapacidad de darle la relevancia necesaria a cada uno de múltiples elementos que conforman la línea argumental&lt;/strong&gt;. Pero &lt;strong&gt;gracias a su ritmo ligero, así como al interés de determinados componentes simbólicos (apenas esquematizados, por desgracia) entretienen e intrigan lo suficiente como para llegar hasta el final sin mirar el reloj&lt;/strong&gt;. Esperemos que las secuelas desarrollen acertadamente las premisas presentadas en ésta irregular, pero aceptable, primera parte de la trilogía.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-2875595772129563330?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/2875595772129563330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=2875595772129563330' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/2875595772129563330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/2875595772129563330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/07/reivindicacion-iii-brujas-y-brujulas.html' title='Reivindicación (III): Brujas y brújulas'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SmiemiP_byI/AAAAAAAAAF4/KHQFGbkZ-ZI/s72-c/BRUJULA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-2605770652630302336</id><published>2009-07-21T13:51:00.000-07:00</published><updated>2009-07-21T17:39:06.949-07:00</updated><title type='text'>Tiempo para el tiempo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SmY1Vhe0_OI/AAAAAAAAAFw/a6jPNodEG0A/s1600-h/benjamin_button_oscar_2009.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361031050312350946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 256px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SmY1Vhe0_OI/AAAAAAAAAFw/a6jPNodEG0A/s320/benjamin_button_oscar_2009.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;El curioso caso de Benjamin Button&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; es, sin duda, la película que más honda impresión me ha dejado a lo largo de este año de cine. Me acompañaron otras dos personas el día de su estreno: ambas contuvieron las lágrimas a duras penas. Un servidor acabó el visionado con un nudo marinero en la garganta. Tardé días en desanudarlo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me apetece ponerme a escribir largamente, tanto tiempo después (aún habiéndola revisitado hace escasos días) sobre este recargado, complejísimo filme. &lt;strong&gt;Su estilo abigarrado, su cuidada conjunción de pequeños elementos, de detalles, que conforman innumerables mosaicos que abren múltiples vías reflexivas y sentimentales para el espectador&lt;/strong&gt;, supuso una experiencia orgásmica para mí. Y, tanto la primera como la segunda vez, al llegar a los créditos, me acompaña la sensación de que Fincher -que ya empieza a merecerse algún adjetivo especificador del tipo &lt;em&gt;Gran&lt;/em&gt; - ha condensado la vastedad de una existencia octogenaria en menos de tres horas; que ha extraído las grandes nimiedades que componen cualquier vida, y que escuchando la lectura de la desconcertada Julia Ormond, el espectador tiene la oportunidad de ver y oír la recreación de un vastísimo fresco vivencial. Espectacular, pero distante y distinta de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Australia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;(s), &lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Titanic&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;(s) y &lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Bailandoconlobos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; y su condición de infartantes sandwiches hollywoodienses, donde la prometida carne publicitada en los jugosos carteles es realmente escasa, y es la ingente cantidad de mayonesa y relleno vegetal (generalmente escarola o cebolla) la que ocupa el grosor mayoritario del paupérrimo alimento. Hablando en plata: &lt;strong&gt;no hay lugar para la paja, para el relleno indeseado&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La gestación del talento fincheriano en el campo publicitario, espacio de entrenamiento y experimentación visual, no ha sido vana para él: en algunos de los más breves episodios (como el cuento inolvidable que abre la película) podemos detectar con facilidad motivos estéticos de la lengua de la publicidad usados con tino (Muy al contrario que en el demencial y fallido videoclip &lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;El club de la lucha&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, a la que prometo dedicarle otro post) y sabiduría: como aquel evocador rebobinado que da otra ilusoria oportunidad a los soldados caídos en la guerra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al final, he dicho más de lo que pretendía. En realidad, todo esto iba a ser una introducción para una reflexión que escribí en algún foro. Copio y pego directamente; espero que su lectura os sea interesante:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"&lt;span style="color:#000099;"&gt;Desde el principio, sigue una línea marcadamente barroca, con un gusto por lo abigarrado, por la explosión ininterrumpida de sentimientos en imágenes y palabras, pero lo hace con la delicadeza suficiente para mantener el interés en lo que cuenta. Aparte de ser una peli melancólica, evocativa, lírica, llena de personajes entrañables, me gustaría mucho destacar su impresionante reflexión histórica, algo que yo no podía eludir, teniendo en cuenta que la historia de América Latina y América del norte son dos de mis debilidades. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Ya sabíamos de Fincher el interés que tiene en mostrar el rumbo de los Estados Unidos en los últimos tiempos. Radiografió con mucho acierto la cultura del terror en Seven y La habitación del pánico; y en Zodiac, haciendo algo similar, situaba a los personajes ante la necesidad de encontrar una verdad propia en tiempos de zozobra, de enfrentarse al miedo en una época donde prevalece la paranoia, todo ello contado mediante una absorbente trama de reconstrucción periodística. Ésta Benjamin Button escoge la manera de enfrentarse a la historia desde lo particular (el término sería intrahistoria), siguiendo los pasos de Scott Fitzgerald, Unamuno o Alejo Carpentier. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La película huye en todo momento de referirse frontalmente a acontecimientos políticos y sociales remarcados, exceptuando la omnipresente Segunda Guerra Mundial, pero teniendo un conocimiento básico de la historia cultural del país, no es muy difícil llegar a la conclusión de que estamos ante una parábola o alegoría sobre el auge y la muerte de Estados Unidos. La historia se abre en el Nueva Orleans de principios del siglo XX: una ciudad en plena decadencia de valores (es interesante ver cómo Medianoche en el jardín del bien y del mal muestra la consumación de este declive), que había tenido su auge como metrópolis durante las últimas décadas del XIX, pero cuyos rasgos "europeizantes" (muy bien detallados por la peli) empiezan a vivir una crisis; y que es, a su vez, la madre del jazz, una de las primeras creaciones culturales poscoloniales genuinamente norteamericanas. Al final, cerramos con la muerte de Nueva Orleans -en un país que no sólo ya no depende culturalmente de Europa, sino que ha exportado al resto del mundo sus propias creaciones culturales- pero a su vez, en una era de escepticismo político, social y económico. Si el ciego visionario había decidido construir un reloj que narraba, de alguna manera, la resurrección de un país, que durante el siglo XX llegaría a su clímax, la sustitución por el reloj digital que, ésta vez, funciona correctamente, marca el inicio de unos nuevos tiempos, representados por esa "niña perdida", la hija, que deberá mirar al pasado (en forma de diario de un hombre fuera del tiempo) para entender y enfrentarse al metafórico huracán que se avecina. La peli, como hemos visto, huye totalmente de cualquier gran referencia a la historia (o incluso a sus mecanismos): todo lo hace mediante pequeños detalles: como los abundantes diálogos acerca del pasado de los personajes o de sus ancestros; hombres como el indio obsesionado con sus raíces americanas o el propio empresario blanco sureño Thomas Button; o incluso referencias musicales (constantes durante la película) y pequeños retazos de historia social: la liberación individual de los protagonistas durante los años sesenta, en los que las ideas de la "nueva juventud americana" se extendieron como la pólvora desde Berkeley al resto del país. Es precisamente, tras ésta fugaz coincidencia entre Button y Daisy, cuando todo se pierde entre ellos: de alguna forma, ella acepta lo que para él resulta imposible (otra vez simbolismos), formar una familia, sentar la cabeza, llevar la vida conservadora, antes rechazada por ambos. Benjamin vuelve a alejarse del tiempo que le ha tocado vivir, del que tiene una comprensión más madura que el resto de seres que habitan la película. Y desde entonces, los setenta, ochenta y noventa y la consolidación, entre tanto, de los Estados Unidos como potencia total. La muerte de Benjamin Button quizás no sea sino la muerte prematura de ese propio país (marcada en la peli no por el manido 11-S, sino por el huracán Katrina), cuyo siglo XX nació amoldado a valores europeos que ya desaparecían, y que se muere, sin memoria de su pasado y con temor al presente, en plena incertidumbre (Recordemos lo que dice Daisy al hablar de su hija: una niña "perdida"). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La peli es un canto, aparte del rollo histórico, al "carpe diem", pero también a unos valores morales de un individualismo americano que no es aquel que hoy en día todos asociamos con el materialismo, sino esa idea que A. Camus recoge en su cita "Ser libre es poder ser mejor". Un individualismo, al fin, humanista (genial cómo en una frase de Button se condensa la mayor crítica desde el punto de vista humano que se puede hacer a la guerra) y libertario, más próximo a las ideas de Thomas Jefferson que a las que han mantenido sus líderes políticos del XX. Un canto a una refundación moral, que será también la creación de una nueva historia para un país que se pierde entre brumas. "&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-2605770652630302336?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/2605770652630302336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=2605770652630302336' title='62 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/2605770652630302336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/2605770652630302336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/07/time-made-in-usa.html' title='Tiempo para el tiempo'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SmY1Vhe0_OI/AAAAAAAAAFw/a6jPNodEG0A/s72-c/benjamin_button_oscar_2009.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>62</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-7956828449722731603</id><published>2009-07-18T05:58:00.001-07:00</published><updated>2009-08-01T02:34:27.540-07:00</updated><title type='text'>Vuelve Barraca de Feria</title><content type='html'>Retomo este Blog tras una larguísima pausa. Las excusas que puedo encontrar son varias -estudios, trabajo, podredumbre moral-, pero, en realidad, sólo puedo achacarle a un factor este inopinado abandono: la pereza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo, y no quiero volver a irme (Qué barroco me ha quedado). Una de las cosas que me motiva a rehilar esta prenda de varias telas -ninguna definitoria de su carácter-, más de áspera lona que de seda, es el haber ganado el &lt;strong&gt;XII Concurso de Crítica de Cine de Guía del Ocio&lt;/strong&gt;, al que se presentaron más de 3000 personas en la Comunidad de Madrid. Comenzaré mis primeros pinitos profesionales (Aunque ya he escrito, de manera desinteresada, en otras publicaciones impresas) el mes de agosto, en la revista, para los interesados. Las críticas que me hicieron recibir este honroso reconocimiento fueron sobre las películas &lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Watchmen&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (Que puse a caer de un burro) y &lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Revolutionary Road&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (Encumbrada sin sonrojo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi breve crónica de la peli de Mendes salió publicada en la propia Guía del Ocio. También la podéis leer en este &lt;a href="http://www.guiadelocio.com/valencia/cine/fichadeciudad.cfm?id=145874"&gt;enlace&lt;/a&gt;, pero la pego en el propio Blog, esperando la opinión de mis escasos pero queridísimos lectores (si es que aún los sigue habiendo):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Sam Mendes se reafirma, en su cuarta película, como un director camaleónico y heterodoxo. Frente a los delirios autorales de algunos venerados artífices del cine moderno, obsesionados por dejar una huella de autoridad artística en cada producto, el cineasta inglés demuestra una vez más una notable habilidad para que el tono exigido por la historia narrada sea el molde que dé forma a la puesta en escena. Esto no riñe con una continuada y honda preocupación ética y estética, algo que manifiesta ejemplarmente en Revolutionary Road.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ciñéndose a la novela homónima del muy vigente Richard Yates (desarrollada en los años 50 del pasado siglo), Mendes se convierte en desgarrado relator de las miserias cotidianas de una grisácea clase media enclaustrada en las coloridas viviendas con jardín de los suburbios de Connecticut. El hiriente y corrosivo zarpazo al sueño americano (también británico, español o canadiense, por supuesto) remite a la esperpéntica farsa American Beauty (Sam Mendes, 1999), pero ésta vez el tono es calculadamente serio (huyendo, eso sí, de toda solemnidad impostada) a la par que versátilmente cotidiano. Su principal mérito es construir un filme de profundas implicaciones sociales, y no exento de cierto alcance poético, a través de un manojo de sujetos prosaicos, extraídos del más vulgar y tangible día a día (evitando cualquier estilización complaciente). El resultado es la crónica de la gran derrota de un país concebido entre quimeras decimonónicas y sobre pilares revolucionarios erosionados por el tiempo, ejemplificada en un pequeño drama matrimonial de frustración y fracaso, tanto más aterrador al tratarse de una tragedia de andar por casa, inmediatamente identificable en la realidad más próxima. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Resulta reconocible la angustia de ésa joven pareja que empieza a ser consciente de que la mediocridad circundante, antes criticada y desdeñada, comienza a empantanar los rituales diarios que componen su existencia. La desasosegante peripecia la encabezan un marido tan conformista como hastiado de su presente, y una estrellada actriz amateur con la audacia suficiente para luchar por añoradas utopías parisinas, que fácilmente podrían truncar las complejas circunstancias. La dirección de Mendes puede ser culpada de rígida y teatral, pero resulta tan efectiva como apropiada para transmitir el doble rostro de esa quietud engañosa del falsamente armónico hogar burgués, siempre a punto de derrumbarse definitivamente.&lt;br /&gt;El sosiego aparente de la narración no tarda en abrir paso a volcánicos estallidos de cólera, descarnadas batallas dialécticas, en las que incluso las referencias a los hijos se convierten en armas arrojadizas para los resentidos amantes. La cruel visceralidad de las confesiones matrimoniales (rodadas con un estilo más dinámico y vibrante que el del resto del metraje) logran alcanzar auténticos clímax verbales e interpretativos, a la vez que ponen de manifiesto las capacidades de unos perfectos Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, piedras angulares del filme, que se muestran igualmente expresivos en las secuencias de exigida contención, redondeando el sobresaliente resultado: un contundente desafío a la falta de aspiraciones de una sociedad incómodamente acomodada."&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-7956828449722731603?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/7956828449722731603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=7956828449722731603' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/7956828449722731603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/7956828449722731603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2009/07/vuelve-barraca-de-feria.html' title='Vuelve Barraca de Feria'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-120227124505684518</id><published>2008-10-12T03:39:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T08:31:47.815-07:00</updated><title type='text'>En cartel (VIII y IX): De terroristas y espías</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SPHe7M38a_I/AAAAAAAAAE4/Ml55QuMvRDs/s1600-h/un-tiro-en-la-cabeza_1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256227348767599602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SPHe7M38a_I/AAAAAAAAAE4/Ml55QuMvRDs/s320/un-tiro-en-la-cabeza_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Tiro en la cabeza&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (2008), de Jaime Rosales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;He visto, ya hace una semana, la polémica, esperada, inesperada película que ha levantado ampollas públicas y privadas y despertado tantas esperanzas como desesperaciones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me apetece hablar del anterior cine de Rosales, pero diré que me parece un voluntarioso y muy aceptable aprendiz de Bresson. No hace mucho, &lt;strong&gt;La soledad&lt;/strong&gt; me removió las tripas: un dramón contemplativo, de planos perpetuos y ritmo monocorde, que asesinaba con una puesta en escena indisolublemente casada con el fondo del film cualquier tentativa de terminar de verla sin serios daños emocionales. Dicho de otra forma: lo pasé mal, la padecí.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Padecer. Verbo que nos lleva directamente a Tiro en la cabeza. Proyecto utópico que seguramente queda más bonito sobre el papel (Un film rodado con voyeurístico teleobjetivo, sin diálogos audibles pero con una supuesta gran carga reflexiva) que sobre celuloide.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En fin, vayamos al grano. Me ha gustado, en conjunto. Se sufre un poco durante los primeros tres cuartos de hora, en que la película bebe de esa corriente tan discutiblemente artística de la videoinstalación (¿Algo que supone tanto arbitrio como anular el papel del artista del propio arte, para dejarlo en manos del espectador qué tiene de artístico?) y, por tanto, el espectador es víctima de cierto sopor que provoca el infinito alargamiento de las circunstancias grises que rodean la vida cotidiana del asesino. El problema es que Rosales no permite leer entre líneas: no hay nada que sugiera, apenas, de qué pueden hablar los personajes, qué pueden estar haciendo, pensando, diciendo; todo lo deja al libre albedrío del bostezante personal. Eso sí: la magnífica planificación de algunas secuencias (en el que el espacio que rodea al protagonista, enmarcado en ventanas de distinto tamaño, tiene gran juego) pueden resultar interesantes de analizar y sí llaman a la actividad mental.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Viene la segunda parte, y el film crece. Lo que no sugería ni contaba nada especialmente, las imágenes, mayoritariamente sin reverso de ese primer rato seudo-documental, dejan lugar a una narración, ahora sí, con una estructura lógica y comprensible y con un encadenamiento de sucesos que llevan al irreversible final. Ahora sí: Rosales se las ingenia incluso para definir el carácter de sus personajes, y hace un alarde de pulso y maestría en la puesta en escena a partir del consabido encuentro casual con la policía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir de ahí, todo cobra significado: un asesinato evitable, condicionado por el azar; personajes que no se escuchan; un ser que nos es tan común como extraño (como denotan las ramas que codifican su rostro, enmarcado en la mínima ventanilla del coche, al viajar huyendo por la carretera), capaz de tranquilizar a una víctima secuestrada tanto como matar a sangre fría a dos muchachos. Todo termina abruptamente. Con crimen y sin castigo. Y ahí comienza la jornada de reflexión para el espectador, auténtico juez de la obra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Tiro en la cabeza&lt;/strong&gt; alcanzaría, con facilidad pasmosa, la categoría de mejor película española del año, si su primera parte tuviera una duración ostensiblemente menor. Pero ciertamente, ¿no sería el impacto y la conmoción sobre el espectador también mucho menor, de no haberse habituado al tedio y la rancia normalidad de la vida del protagonista?. O dicho de otra forma: ¿sería un film de Rosales, de no ser así?.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256227772874375954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SPHfT4y4QxI/AAAAAAAAAFA/_6KVuhICTY0/s320/425_clooney_mcdormand_burn_after_reading_050708.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Burn after reading&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; (2008), de Joel y Ethan Coen.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En su momento dije y repetí hasta la saciedad, no sin cierta crueldad, que &lt;strong&gt;No es país para viejos&lt;/strong&gt; era la mejor película de los Coen porque, a pesar de casar con sus obsesiones sociogeográficas y humanas, era la que menos de su polémica personalidad tenía. No reinterpretaron a Hammett a su desquiciada manera como en Miller´s Crossing. Transcribieron al lenguaje cinematográfico, con envidiable maestría, la novela del faulkneriano, denso y asperito Comarc McCarthy.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de que admiro las dotes valleinclanianas de los bros, ciertamente creo que a veces se les va la olla y se pasan un pelín de rosca. Y cuando ese pasamiento de rosca viene acompañado de cierto gusto por el alocamiento de corte posmoderno y el chistecito fácil... . En fin, ya os imaginais.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esperaba un film entretenido, pero con lo más negativo de su cine en este Quemar después de leer. Y, a Dios gracias, me equivocaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una comedia magníficamente construida, que tomando a unos personajes excelentemente definidos, avanza con gran ritmo y soltura hacia un final desmadrado que roza el surrealismo. Y entre lo primero y lo segundo, me esperaban muchísimas carcajadas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ethan y Joel han encontrado la vía perfecta para dejar correr su corrosión, su mala hostia: la comedia satírica pura y dura. Y lo más divertido es observar cómo se construye el film, como de una situación inicial ridícula, los personajes -idiotas observados con piedad mínima y maliciosidad máxima- construyen ellos solitos la trama y son los que verdaderamente, mediante sus actos, hacen evolucionar el film, mediante numerosas patosidades y estupideces inspiradas por una irrisoria mezquindad materialista. Todo con el revestimiento de una sátira del cine de espionaje, con un guión concebido artesanalmente, preciso como una bomba de relojería.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La estulticia, como una enredadera, trepa desde un trío de gansos ayudantes de gimnasio, hasta los propios Servicios de Inteligencia, cuyo nombre aparece ya como pura ironía en la película: su metodología simple y la llaneza de su lógica aportan chorros de corrosiva comicidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tanto cuando la peli se decide por lo comedido como cuando es decididamente gamberra, resulta divertida y graciosa. Es un exceso libérrimo, que bien podría ser una desdramatización de &lt;strong&gt;Fargo&lt;/strong&gt; en la cual, aún con sus consecuencias trágicas, desaparece todo atisbo de conmiseración hacia los personajes: un alarde de crueldad que los directores comparten con nostros, espectadores no menos crueles, mofándonos de las miserias humanas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y para acompañar las desfasadas condiciones del film, tenemos a un grupo de intérpretes en histriónico estado de gracia, de los que me gustaría destacar a un fascinante Brad Pitt (que cada vez actúa mejor) interpretando a un tipejo que se come la pantalla con cada aparición.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así pues, nos encontramos con la mejor comedia de los Coen desde, quizás, &lt;strong&gt;El gran Lebowski&lt;/strong&gt;. Una radiografía sin concesionesde la estupidez americana. O la estupidez occidental. O la estupidez mundial. O, en fin, la condición humana.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-120227124505684518?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/120227124505684518/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=120227124505684518' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/120227124505684518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/120227124505684518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/10/en-cartel-viii-y-ix-de-terroristas-y.html' title='En cartel (VIII y IX): De terroristas y espías'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SPHe7M38a_I/AAAAAAAAAE4/Ml55QuMvRDs/s72-c/un-tiro-en-la-cabeza_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-8782228122195423850</id><published>2008-09-23T15:27:00.000-07:00</published><updated>2008-09-23T16:12:21.908-07:00</updated><title type='text'>Reivindicación (II): Padre Padrone</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SNl3uo9naWI/AAAAAAAAAEU/NOP-STPYXWI/s1600-h/padrepadrone.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249358483830565218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SNl3uo9naWI/AAAAAAAAAEU/NOP-STPYXWI/s320/padrepadrone.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;Padre Padrone&lt;/span&gt; (1977), de los Hnos Taviani.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Primera película que veo de los alabados/denostados hermanos Taviani, y primera gran satisfacción que me llevo con su cine. Digamos que tengo prejuicios hacia el cine social italiano post-neorrealista. Los 70 son una década especialmente mala, en la que proliferan películas que analizan hechos sociales e ideas desde una óptica marxista, pero con resultados generalmente irregulares. Films como &lt;strong&gt;La clase obrera va al paraíso&lt;/strong&gt; (1972) o &lt;strong&gt;El amargo deseo de la propiedad&lt;/strong&gt; (1973). Películas prematuramente envejecidas, enterradas en su excesivo afán didáctico (por muy honesto que fuera) y en la labor de dirección, habitualmente mediocre y llena de tics propios de la época. Fue un renacimiento del cine social pero muy por debajo de lo que habían dejado atrás maestros como Rossellini, Vittorio de Sica o el primer Visconti. Sin embargo, también podemos encontrar films de indudable interés, como la emotiva &lt;strong&gt;Sacco y Vanzetti&lt;/strong&gt; (1971).&lt;br /&gt;Esperaba de &lt;strong&gt;Padre patrón&lt;/strong&gt; un film combativo y comprometido, pero de realización mediocre, con abundantísimos e injustificados zooms (marca de tiempo y de lugar) y personajes planos y de una sola pieza. Todo al servicio de un mensaje de presunta contundencia, pero mucho más cercano a lo peor del realismo socialista ruso que al precedente neorrealista.&lt;br /&gt;Afortunadamente, no se cumplieron las expectativas. Es una película sencilla, con una estructura externa ciertamente extraña, entre brillante y caótica, pero arriesgada en todo caso. El enfoque realista tanto de personajes como de situaciones, la planificación con reminiscencias del impresionismo más naturalista y la mixtura entre lo social y lo lírico, entre el estudio psico-social y la reflexión acerca del lenguaje como forma de rebelión construyen un film auténticamente sólido, lleno de fuerza, con un naturalismo para nada impostado. Desconcierta por su sequedad y su aridez, pero también emociona por la fuerza que tienen las situaciones propuestas, utilizando como lírico leit-motiv el balanceo del solitario protagonista. La capacidad de los Taviani de desarrollar unos personajes creibles, sin aristas, pero llenos de recovecos, es destacable, tanto como la labor de los actores amateurs, en muchos casos, interpretándose a sí mismos. Y sí, hay didactismo, pero el maniqueísmo queda fuera de su ámbito; es un film con un claro enfoque marxista sobre el presente italiano (particularmente del sur subdesarrollado), pero el hecho de focalizarlo sobre un caso concreto, con detalles que aportan verosimilitud (Extraídos de la biografía de Ledda), y de huir de la unilateralidad temática (yendo más allá de la denuncia antipatriarcal) y de los personajes de una sola pieza le aportan las dosis justas de inteligencia y credibilidad que terminan de redondear la película. Cruda y sincera. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-8782228122195423850?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/8782228122195423850/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=8782228122195423850' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/8782228122195423850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/8782228122195423850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/09/reivindicacin-ii-padre-padrone.html' title='Reivindicación (II): Padre Padrone'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SNl3uo9naWI/AAAAAAAAAEU/NOP-STPYXWI/s72-c/padrepadrone.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-6230040047113243891</id><published>2008-09-20T16:53:00.000-07:00</published><updated>2008-09-21T13:56:04.103-07:00</updated><title type='text'>En cartel (VII): Una de turistas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SNWTdbUY6gI/AAAAAAAAAEM/8NnZfYC6uPQ/s1600-h/vcky.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248263074528946690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SNWTdbUY6gI/AAAAAAAAAEM/8NnZfYC6uPQ/s320/vcky.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;Vicky Cristina Barcelona&lt;/span&gt; (2008), de &lt;strong&gt;Woody Allen.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En primer lugar, una aclaración. El nuevo film de Allen no es&lt;strong&gt; Annie Hall&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Manhattan&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Zelig&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Broadway Danny Rose&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;La rosa púrpura&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;del Cairo&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Días de Radio&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Delitos y faltas&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Maridos y mujeres&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Misterioso asesinato en Manhattan&lt;/strong&gt;, ni &lt;strong&gt;Match Point&lt;/strong&gt;. Ya claras mis preferencias, voy al grano: es un Allen divertido, mordaz y satisfactorio. Rara vez su cine me ha supuesto una decepción: quizás un par de films demasiado dependientes de Bergman me hicieron dar más de un bostezo por su falta de garra y hervor. Películas apagadas, poco enérgicas como &lt;strong&gt;Septiembre&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Interiores&lt;/strong&gt; o la fallida &lt;strong&gt;El sueño de Casandra&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero, dramático o cómico, ligero u hondo, intenso o llano, siento una gran atracción por casi todo lo que filma este hombre. Es uno de esos cineastas en los que el término &lt;em&gt;film menor&lt;/em&gt; (que se aplica con tanta insistencia como gratuidad) no me parece nunca apropiado. Es raro que no entregue algo delicioso, sabio, inteligente o sencillamente divertido hasta el despiporre a los oídos y retinas de sus fieles seguidores.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bergmaniano o marxista (de Groucho, claro), clásico (&lt;strong&gt;La maldicin del escorpión de Jade&lt;/strong&gt;) o moderno (&lt;strong&gt;Desmontando a Harry&lt;/strong&gt;), ya pocos discutirían hoy la calidad de casi todo lo perpetrado por este cineasta confesamente cosmopolita, que ha sabido indagar con gracia y ternura, corrosividad y mala leche, mordacidad y desgarro en la mentalidad del individuo del siglo veinte, tanto en aspectos morales como la culpa, como en el rico universo de las relaciones de pareja. Algún día será estudiado como uno de los grandes analistas de las relaciones públicas y privadas en el mundo occidental.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Vicky Cristina Barcelona&lt;/strong&gt; (Sí, coincido en que es un título horroroso) tiene gracia. Tiene gracia, ritmo, capacidad de provocar sonrisas. Se ve con agrado y transmite buen humor. Woody Allen construye dos (Casi) arquetipos hispánicos, apasionados, románticos; idiotas y geniales a la par, que realmente justifican la existencia de la película. También los dos actores que les ponen piel y alma: unos inspiradísimos Javier Bardem y Penélope Cruz. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La receta es sofisticada y sencilla: construir cuatro sólidos personajes, opuestos entre sí, de imposible conjunción, y dejarlos vagar en un mundo tan familiar para unos como extraño para los otros. El resultado es una comedia que bajo su superficie divertida y disparatada esconde un interior melancólico, triste, pesimista. Hombres y mujeres que empiezan en un punto de partida al que vuelven siempre, inevitablemente. Estos, capaces de arrancar muchas sonrisas y un par de carcajadas, son unos desgraciados dignos de compasión. Y es que, bajo la epidermis divertida y rítmica, se esconde una reflexión tirando a pesimista sobre la naturaleza de las relaciones entre hombres y mujeres, ya sea el amor o el deseo (o ambos) quien las mueva. La conclusión es amarga: el ser humano es incapaz de aprender a amar. ¿Prejuicios culturales demasiado arraigados como para combatirlos o la esencia natural?. Sea lo que sea, Allen expone con lucidez, mordacidad, en diálogos certeros y agudos los ires y venires de unos seres perdidos, cuyos casuales encuentros sólo les depararán un brevísimo lapso de felicidad que se esfumará antes de que aprendan a darse cuenta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No es un film descacharrante, ni un drama intimista. No es el film más divertido del director, ni tampoco el más magnético. Pero quizás mi idea cambie, porque su factura es la de aquellos films que mejoran en la memoria y con cada visionado, más hondos de lo que pueden parecer en un primer vistazo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Woody Allen, que tantas veces ha reflexionado sobre lo que define una tragedia y una comedia, y cuál de los dos géneros es más cercano a la existencia real del ser humano, ha decidido que en las entrañas de lo cómico puede latir con creciente efusión lo trágico. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-6230040047113243891?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/6230040047113243891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=6230040047113243891' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6230040047113243891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6230040047113243891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/09/en-cartel-vii-una-de-turistas.html' title='En cartel (VII): Una de turistas'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SNWTdbUY6gI/AAAAAAAAAEM/8NnZfYC6uPQ/s72-c/vcky.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-3205127897227508833</id><published>2008-09-07T08:18:00.000-07:00</published><updated>2008-09-07T08:38:07.727-07:00</updated><title type='text'>El horror, el horror (I): Sopor en Venecia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No le tengo una especial manía a Luchino Visconti, director italiano que navegó en su larga carrera cinematográfica entre el cine combativo (De corte marxista) hasta unas últimas películas, que giraban, muchas veces, en torno al mundo de la aristocracia y del arte. Pero si bien no le tengo la manía que puedo haber desarrollado hacia "&lt;em&gt;creadores&lt;/em&gt;" como Jean-Luc Godard o Peter Greenaway, su última etapa me parece especialmente difícil de soportar.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Muerte en Venecia&lt;/strong&gt; (1971), film sacralizado por la intelectualidad de todas las épocas, aplaudido por su infinita exquisitez, por su magistral dominio de lo grotesco, por sus hondas reflexiones sobre arte y vida, moral y decadencia, no me gusta. Y no es tan sólo por los inacabables planos secuencia que muestran la estática y casi fosilizada presencia aristocrática en una ciudad decadente y que alguna vez fue esplendorosa. No. No es sólo que en su primera parte la película me sea tan indigesta como comerse una tostada untada con plomo líquido. Es que me cae mal.&lt;br /&gt;Me cae mal ese antipático protagonista y su irrisorio debate artístico-moral; me cae mal Visconti, intentando contagiar de intelectualismo cada plano interminable; me cae mal la forzadísima sensibilidad de la que presume la película; me cae mal el perpetuo postalismo; me cae mal su convencimiento de que está contando algo importante, trascendente y extraordinario pretendiendo fascinar a través de imágenes tras las cuales, sólo hay desolador vacío; me cae mal lo grotesca que puede llegar a ser; me caen mal los abundantísimos y redundantes zooms (Tan a la orden del día en el cine italiano de los ´70); me cae mal el afectado Dirk Bogarde; &lt;strong&gt;me cae mal, en fin, por lo enfática, reiterativa, intelectual e hipersensible que llega a ser&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Sólo los primeros planos, del barco llegando a Venecia, al ritmo de (eso sí) su hermosa banda sonora, me despiertan algún interés. Eso y poco más. Muerte en Venecia pretende una densidad que me lleva al sopor. Pero ojalá fuera un film aburrido: es, además, cargante e irritante. Y ha envejecido, técnicamente hablando, fatal, como ha ocurrido con tantos films de la última etapa del director.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-3205127897227508833?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/3205127897227508833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=3205127897227508833' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/3205127897227508833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/3205127897227508833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/09/el-horror-el-horror-i-sopor-en-venecia.html' title='El horror, el horror (I): Sopor en Venecia'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-6585126846362152970</id><published>2008-08-31T03:51:00.000-07:00</published><updated>2008-08-31T05:10:18.970-07:00</updated><title type='text'>En cartel (VI): Del Toro y Perlman atacan de nuevo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SLqFEzF2HhI/AAAAAAAAADg/_7aRpvqlsYw/s1600-h/hellboy2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5240647433879690770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SLqFEzF2HhI/AAAAAAAAADg/_7aRpvqlsYw/s320/hellboy2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;HELLBOY II: EL EJÉRCITO DORADO&lt;/span&gt; (2008), de Guillermo del Toro.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras aquélla inquietante fábula sobre miedo, imaginación y rebeldía titulada inolvidablemente &lt;strong&gt;El laberinto del fauno&lt;/strong&gt;, del Toro, el perpetrador en cuerpo y alma del film, vuelve a los circuitos comerciales y al cine masivo para volver a vendernos la vuelta del superantihéroe más gamberro que haya pasado por viñeta y por pantalla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y es que si la primera &lt;strong&gt;Hellboy&lt;/strong&gt; resultó un film de entretenimiento, sin altas pretensiones, pero sumamente original, estupendamente diseñado y ambientado, entre gozoso y melancólico, que encontraba su mayor baza en un gamberrismo que escapaba a resoluciones escénicas y de guión convencionales, ésta secuela la supera en todo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una montaña rusa de dos horas, el entretenimiento llevado a su máxima expresión. Del Toro ha madurado como director desde su última película, y se nota. Narra mejor, escribe mejor, ambienta mejor, dirige mejor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y si durante sus primeros veinte minutos, &lt;strong&gt;Hellboy II&lt;/strong&gt; se presenta como una muy decente continuación de los personajes de la primera entrega, la película se eleva hasta levitar a partir de cierta visita (Que no comentaré mucho, para no arruinársela a nadie) a un mercado subterráneo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El director demuestra, una vez más, aquí y en tantísimas escenas posteriores de la película, su enorme capacidad para ambientar espacios insólitos, frutos de una concepción muy personal del universo fantástico; y, por supuesto, para diseñar monstruos y bichejos sencillamente inolvidables. Así pues, &lt;strong&gt;Hellboy I&lt;/strong&gt;I no se limita a ser simplemente una continuación más espectacular que la primera parte (que lo es), sino que del Toro da rienda suelta, como nunca, a su imaginario fantástico, recreando un universo mágico que perdura en la mente de uno cuando ya ha terminado la película, realmente envolvente, gracias no sólo a su capacidad como diseñador de criaturas extrañas, sino también a su minuciosidad al trabajar y mimar hasta los más mínimos detalles. Y actualmente, sólo Tim Burton ha sido capaz de hacer algo parecido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El resultado es un film no sólo visualmente impresionante y potentemente ambiental, sino, una vez más, atravesado por una suave amargura, por cierta melancolía, al regresar el director al trato de personajes que son auténticos &lt;em&gt;freaks&lt;/em&gt;, outsiders en toda regla, pero intensamente humanos, capaz de sentir desesperadamente y de vender el mundo por amor o de rebelarse contra las estúpidas jerarquías que rigen la sociedad. Son héroes románticos, en toda regla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra de las grandes hazañas del film es su antimaniqueísmo (nada de triunfalismos al derrotar a los enemigos) y el evitar resoluciones tópicas, trilladas y facilonas. El malo maloso no es tan detestable, y es casi la otra cara del protagonista: al igual que Hellboy, es un ser despreciado por el ser humano, relegado a una mera reserva subterránea, el último bastión de una especie aniquilada por quienes hoy gobiernan la tierra. La línea principal de la historia, que surge a partir de un bonito cuento popular, concluye de manera misantrópica y pesimista. No hay redenciones públicas del (anti)héroe. El ser humano muestra su auténtica cara. Y por cierto: hay una memorable secuencia, dignificante y bella, en que la muerte de uno de los enemigos se convierte en un suspiro final (con polen incluido) hermoso y agridulce.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El sentido del humor permanece intacto, el gamberrismo del escasamente ortodoxo protagonista soluciona secuencias que hubieran dado lugar a diálogos empalagosos en films de mayores pretensiones (no quiero señalar): concretamente, hablo de cierto momento en que la cursilería que a veces implica el sentimiento amoroso es tratada con tanta ternura como buen sentido de la parodia. Y hacia el final, una declaración de amor se resuelve sin palabras: sólo con dos manos tocándose. ¿Quién encuentra hoy, en el cine, sea más o menos comercial, tan enfermo de evidencias, tal capacidad de sugerir con tanta sensibilidad?. La poesía, nuevamente, camina de la mano de los personajes; del Toro es un creador caro a las metáforas y a las salidas líricas, y no renuncia a ello en un film tan claramente comercial como este.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así pues, nos encontramos con cine de entretenimiento prácticamente perfecto. Magníficamente narrado a través de un guión más sólido que el de la primera parte, visualmente delicioso, inmersivo; espectacular y poético a partes iguales. Una fantástica explosión de acción de primera clase por un lado, y un sencillo pero no por ello menos contundente y perdurable canto a la desobediencia y al amor. Y una patada en plenos testículos del ser humano y su detestable forma de odiar y destruir lo diferente, lo extraño, lo ajeno. Sin moralina, sin discursitos redundantes. Una obra maestra del cine espectáculo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-6585126846362152970?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/6585126846362152970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=6585126846362152970' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6585126846362152970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6585126846362152970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/08/en-cartel-vi-del-toro-y-perlman-atacan.html' title='En cartel (VI): Del Toro y Perlman atacan de nuevo'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SLqFEzF2HhI/AAAAAAAAADg/_7aRpvqlsYw/s72-c/hellboy2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-8319650926391820897</id><published>2008-08-18T17:18:00.000-07:00</published><updated>2008-08-27T05:12:00.771-07:00</updated><title type='text'>En cartel (V): Doble ración de Chris Nolan</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SKor8rrsjsI/AAAAAAAAADY/qN2vCBH2J98/s1600-h/batman-begins.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236045838289768130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SKor8rrsjsI/AAAAAAAAADY/qN2vCBH2J98/s320/batman-begins.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;Batman Begins&lt;/span&gt; (2005) y &lt;span style="color:#33cc00;"&gt;El caballero oscuro&lt;/span&gt; (2008), de Christopher Nolan&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace ya unos años que Chris Nolan asumió la tarea de reinventar uno de los grandes mitos del comic moderno en el cine. Batman. Ya habían pasado por la misma aventura Tim Burton, resultando dos películas tan marcianas como curiosas, y Joel Schumacher, perpetrador de dos carnavalescas y ridículas adaptaciones disfrazadas de cintas de superhéroes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con este historial detrás, decidió empezar desde el principio. Pero desde el comienzo. O más bien: el comienzo del comienzo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Batman Begins&lt;/strong&gt; narra, en su primera mitad, cómo Bruce Wayne, heredero de una multimillonaria fortuna, se debate entre la ira y la aceptación de los complejos mecanismos de la justicia. Y no es hasta esa primera hora, que decide convertir su miedo en el terror de los delincuentes y, sin muestras de vergüenza, se pasea por las calles de su ciudad disfrazado de murciélago.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo más llamativo de &lt;strong&gt;Begins&lt;/strong&gt;, es que en su primera hora apenas hay atisbos de que estamos viendo un film de superhéroes. Es una reflexión compleja y dramática sobre los difusos límites entre la justicia y la venganza, los orígenes del crimen y de la corrupción. Y está impecablemente contada por Nolan, que sin grandilocuencia, combinando el presente y el pasado del personaje, nos introduce en el alma tortuosa y enigmática del Bruce Wayne más apasionantemente oscuro que haya pasado por los alrededores del cinematógrafo. Y lo hace con sentido del ritmo y de la intriga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La estructura externa del film es claramente bipartita. En la primera parte, predomina la reflexión sobre la acción; en la segunda, la acción le gana el pulso a la introspección. Pero en ningún momento, a pesar de sus claras condiciones comerciales, Nolan abandona la inteligencia de su film por un mero espectáculo vacío de fuegos de artificio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y por tanto, su órbita reflexiva no se queda en lo expuesto en el primer bloque, y en la segunda parte profundiza en aspectos políticos y sociales, tan polémicos como calculadamente contradictorios: ¿acaso Batman, el héroe, no utiliza como arma el miedo y la fuerza para mantener a raya la delincuencia? ¿Hasta qué punto no contradice su negativa a caer en el simplismo en que se negó a caer en la primera media hora de película?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, &lt;strong&gt;Batman Begins&lt;/strong&gt; va más allá de lo que podría parecer en un primer momento. La corrupción, los mecanismos de control social y la manipulación mental se hayan también en el epicentro de este film, más inquietante de lo que podría parecer a priori, y que concuerda con las habituales obsesiones del director.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y es que otro de los muchos aspectos que elogian la tarea de Nolan es el haberle dado un formato al film, en muchas secuencias, que lo aproxima al cine de terror: Batman apareciendo entre las sombras, sorprendiendo a los estupefactos delincuentes tanto como al espectador.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En relación con esto (y aparte de la gloriosa y sombría labor de fotografía, especialmente en interiores), debemos hablar de la Gotham a la que ha dado forma Nolan. Era difícil olvidar el aspecto gótico, de clara condición esteticista, con que había moldeado Burton la ciudad. Pero Nolan se decide por un Gotham más realista, pero igualmente oscuro y lleno de recovecos (como el propio Wayne-Batman). Es difícil no impregnarse las pupilas de esa cosmópolis que, fácilmente, podría recordar a la ambientación lluviosa y oscura de Blade Runner. El carisma está servido: los altos rascacielos, los callejones sin salida, el tren de cercanías que recorre toda la ciudad... . Realmente, el espacio cobra forma relevante, importancia; no es un mero marco o un simple alarde estético sin más, sino un auténtico protagonista, tanto como la Nostromo para &lt;strong&gt;Alien&lt;/strong&gt; (1979). Plasmación del cerebro inquieto de Bruce-Batman, Nolan se recrea magistralmente en el ambiente nocturno de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Realizada con clasicismo, incluso rozando lo académico, &lt;strong&gt;Batman Begins&lt;/strong&gt; es una película que roza la perfección en la mayoría de aspectos. Muy correctamente interpretada por su atinado reparto, sólo encuentra dos baches en su extenso metraje: una música escasamente representativa del espíritu de la película y una forma de rodar los combates cuerpo a cuerpo que, en algún momento, pueden resultar mareantes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero, en fin, un blockbuster inteligente y trepidante, que funciona tanto como película de acción como reflexión de hondo calado sociopolítico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y Christian Bale: el Wayne-Batman más perdurable de los habidos hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236045682468536530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SKorznNBQNI/AAAAAAAAADQ/jCxN4qfhxwA/s320/TheDarkKnight.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El caballero oscuro &lt;/strong&gt;es una joya. Imperfecta, pero una joya.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Nolan inicia la película con el claro enfoque de lo que es una secuela, retomando los personajes de la entrega anterior donde los dejó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de la cuidada y clásica estructura en dos partes, pasamos a una película que, en muchas ocasiones, deja la sensación de estar formada de una pieza. Todo parece un gran todo, una película divisible interiormente (por el viaje mental del personaje principal), pero sin quiebres evidente en su desarrollo externo, más bien monocorde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El film se abre, y desde la primera secuencia avanza como un tren a toda velocidad. Y cada vez olemos mayor negrura en el alma de los personajes, y cada vez la decadencia y la sombriedad cobran mayor fuerza. Hasta llegar a una compleja conclusión, que reflexiona sobre la necesidad de la leyenda de una manera con claros ecos de &lt;strong&gt;El hombre que mató a Liberty Valance&lt;/strong&gt; (1962) y &lt;strong&gt;Fort Apache &lt;/strong&gt;(1948).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La violencia del ¿héroe? es escrutada por los hermanos Nolan en un guión más turbador que el de Begins. La línea entre el bien y el mal es cada vez más difusa, y no dudan en darle a Batman el protagonismo de escenas capaces de ponerle a uno los pelos de gallina. Incluidos dos escalofriantes interrogatorios que acaban en tortura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes que nada está el Joker. Una mitificación segura, por la temprana muerte del gran (Como demostró en la impagable &lt;strong&gt;Brokeback Mountain&lt;/strong&gt; (2005)) Heath Ledger. Pero más allá de mitomanías y tonterías, no creo exagerar al decir que ha creado un villano de antología. Un bufón-filósofo, un marionetista terrorífico y cómico, perturbado y perturbador, que mueve Gotham a su antojo. Una especie de manipulador shakespiriano, un Yago implacable. Cada frase en su voz resuena inevitablemente en mi cerebro. Es una creación tridimensional; sólo en un brote de genialidad alguien podría darle auténtica tangibilidad a un villano de comic, convertirlo en un ser aterradoramente realista. Es la voz del caos que resuena bajo la fina capa de hielo de la civilización. O sea: en todos nosotros. Fascinante y repulsivo; absorbente, al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el Joker el auténtico protagonista de la película, conocedor de las pulsiones más secretas del ser humano y de los resortes que las hacen saltar a la superficie. Él mueve los hilos. E incluso Batman se siente impotente, como un mero espectador, ante su fuerza terrible, implacable, infinita. Jack Nicholson se ha quedado sin pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No queda atrás la estupenda caracterización de Harvey Dent ni su presencia en la película, lo cual es un gran elogio al tener que medirse y compartir planos con un personaje tan complicado, enrevesado y complejo como The Joker. Y no se debe olvidar a intérpretes de renombre como Morgan Freeman, Michael Cane o, sobre todo, Gary Oldman, dando rostro y espíritu, maravillosamente, al comisario Gordon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello, la negrura de &lt;strong&gt;El caballero oscuro&lt;/strong&gt; no es superficial. Brota de sus entrañas y se extiende hacia afuera hasta volver tornadizo todo lo aparentemente estable, convertir el bien en mal, y el mal en una sencilla inclinación de la naturaleza. Acojonante. Sin conclusiones ni soluciones autocomplacientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y qué decir de las retorcidas escenas de acción y suspense, en las cuales Nolan hace alarde de un uso sobresaliente del montaje paralelo, llegando por momentos a una tensión insoportable. Y en la mitad del metraje, una persecución impresionante, de las que hacen historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, estamos hablando de un film que es a la vez un espectáculo de fuegos de artificio constante, pero de una densidad narrativa y psicológica importante. Entretenida, explosiva, pero permantemente introspectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería injusto no hablar de lo que no me ha gustado o no me ha gustado tanto de la peculiar tragedia del murciélago.&lt;br /&gt;En primer lugar, la sobredosis de música, usada con cierto vulgar academicismo en ciertos momentos, subrayando cada sentimiento proyectado en pantalla.&lt;br /&gt;Por otra parte, Nolan quería realizar la película definitiva de superhéroes, lo cual hace que en el tono del film se mezcle lo grandioso con lo grandilocuente. Uno siente que está recibiendo un bombardeo de información constante, que no hay escenas de transición, que Nolan quería hacer de cada secuencia una joya en sí misma. Resulta, para bien y para mal, un &lt;em&gt;tour de force&lt;/em&gt; de intensidad, que por ello cae, en -pocos, por suerte- momentos, en cierta voluptuosidad forzada.&lt;br /&gt;También, la pérdida de entidad del espacio en la película es reseñable. Nolan olvida el inolvidable Gotham de &lt;strong&gt;Begins&lt;/strong&gt; y convierte el de &lt;strong&gt;El Caballero oscuro&lt;/strong&gt; en una ciudad luminosa y diurna, en la que la importancia de ésta brilla por su ausencia. Excepto en algunas excepcionales escenas de interiores, o en la espectacular (¿innecesaria?) parte desarrollada en Hong-Kong, que viene a ser un ejemplo interesante de esa búsqueda de la espectacularidad más &lt;em&gt;supermegainsuperable&lt;/em&gt; a toda costa, que ya había mencionado anteriormente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aparte de su tono pretencioso (que por otra parte, ayuda a que la película resulte abrumadora, como es) y de la ausencia de una Gotham tangible, el film cumple con creces lo que prometía. Es Shakespeare fusionado con Frank Miller, todo ello filtrado a través del cerebro privilegiado de un indudablemente genial director (Para dejar de dudar de su talento, ver &lt;strong&gt;The Prestige&lt;/strong&gt; (2006) ), que ya hace tiempo que dejó de convertirse en un tipo interesante a quien seguirle la pista para empezar a caminar paralelo a lo mejor que puede ofrecernos el cine americano actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un espectáculo fastuoso y divertido, pero también una película de indudables pretensiones artísticas. Es tan conscientemente intensa y abiertamente ambiciosa que muchos podrán cansarse de su permanente altisonancia. Tiene gancho y capacidad de fascinación a raudales; pero también, ciertamente, existe la posibilidad de que uno salga con mal cuerpo del cine tras haber visto lo que ve. Lo mismo que le pasó a un servidor, que casi temblaba a la hora de dejar la sala.&lt;br /&gt;Una demostración de que una película de superhéroes puede ser tan reflexiva, compleja y ambigua como la que más. Enorme (en todos los sentidos, para bien y para mal). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-8319650926391820897?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/8319650926391820897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=8319650926391820897' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/8319650926391820897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/8319650926391820897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/08/en-cartel-v-doble-racin-de-chris-nolan.html' title='En cartel (V): Doble ración de Chris Nolan'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SKor8rrsjsI/AAAAAAAAADY/qN2vCBH2J98/s72-c/batman-begins.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-8969562904957333112</id><published>2008-08-09T04:34:00.000-07:00</published><updated>2008-08-09T06:16:04.850-07:00</updated><title type='text'>Brevemente (II): L´Atalante</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SJ2F37r0IhI/AAAAAAAAAC0/bpxCSY5aYt0/s1600-h/500latalanteFR.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5232485538035147282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SJ2F37r0IhI/AAAAAAAAAC0/bpxCSY5aYt0/s320/500latalanteFR.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Jean Vigo terminó de rodar en 1934 la película que le costaría la vida. Grabada en pleno invierno, la ya de por sí frágil salud de Vigo cayó en los brazos fatales de la tuberculosis. Pudo terminar de filmarla, pero no pudo estar presente en las salas de montaje ni conocer la repercusión inmediata y posterior de la película. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que más me impresiona, aún hoy, de &lt;strong&gt;L´Atalante&lt;/strong&gt;, es que Jean Vigo rueda en verso con material de prosa, con personajes carne de drama social. No hay lugar para imágenes estilizadas (los planos son más bien descuidados, Vigo ignora en muchas ocasiones el eje escénico), ni para idealizar el &lt;em&gt;lenguaje&lt;/em&gt; de sus prosaicos personajes. Pero, con un argumento nimio, olvidando los efectismos y las indagaciones psicológicas, el director-guionista narra la historia de dos personas corrientes, de bajo estrato social, en imágenes de inconfundible sabor lírico. Sabe cómo convertir en un espacio mágico el mundo de los marineros, tan &lt;em&gt;ignorantes&lt;/em&gt; y tan sabios. Cómo construir sin falseamientos de la realidad, ni falsa piedad burguesa, el encuentro, desencuentro y reencuentro de dos amantes. Y logra que su sencillez, supersticiones, aspiraciones, sueños y miedos sean realmente conmovedores. Cada imagen tiene la fuerza de un descubrimiento, de lo insólito, que sale a flote a través de la cámara. De esa extraña dualidad entre naturalismo y surrealismo surge su fuerza hipnótica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por supuesto, y dadas las inclinaciones anarquizantes de Vigo, también hay un resquicio para la crítica social.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esto, y mucho más, es L´Atalante. Y cuando digo mucho más: ni hablar del indescriptible bufón seductor, Tío Jules (Inolvidable Michel Simon). Nunca me cansaré de verla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Lectura imprescindible: &lt;strong&gt;Jean Vigo&lt;/strong&gt;, de Paulo Sales Gomes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-8969562904957333112?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/8969562904957333112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=8969562904957333112' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/8969562904957333112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/8969562904957333112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/08/brevemente-ii-latalante.html' title='Brevemente (II): L´Atalante'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SJ2F37r0IhI/AAAAAAAAAC0/bpxCSY5aYt0/s72-c/500latalanteFR.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-1273494908499622893</id><published>2008-07-23T02:49:00.000-07:00</published><updated>2008-12-12T16:41:00.048-08:00</updated><title type='text'>En cartel (casi): la nueva película de Pixar</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SJglQEp3raI/AAAAAAAAACs/664OP3OivzI/s1600-h/walle.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230971925248322978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SJglQEp3raI/AAAAAAAAACs/664OP3OivzI/s320/walle.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;Wall-E (2008) de Andrew Stanton.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras siga respirando la gente de Pixar, habrá cine. Y han vuelto a tocar el cielo con &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Wall-E&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. Con el manido y tan de moda tema ecológico de fondo, la película narra casi sin palabras y usando inteligentemente los limitados gestos de sus protagonistas una historia de amor entre dos máquinas de funcionalidad muy distinta, con el destino jugando (aparentemente) en contra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si Pixar había casi prescindido del público infantil en la insuperable &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Ratatouille&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (2007), aquí vuelven a tomar las sendas del riesgo haciendo una película casi sin diálogos, sobre todo en su primera parte. Y es que los primeros cuarenta minutos de &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Wall-E&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, en los que la trama es casi anecdótica, son los mejores de la película. Pura magia del cine: gags visuales en medio de una puesta en escena realmente original e imprevisible, que parecieran perpetrados por un moderno Buster Keaton. Recupera en muchos instantes la expresividad física de las etapas mudas del cine, cada vez más lejanas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una película, en fin, para no perderse, sobre todo por esa original y lírica escena de danza en la mitad del metraje, que llama a convertirse en un momento antológico del cine moderno. &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Wall-E&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;no defrauda, ni como film de animación tridimensional ni como curiosa resurrección de una ciencia ficción de corte y temática clásicas. Un doble bypass que el cine yanki, cada vez menos preocupado por la calidad y originalidad de los productos paridos, pedía a gritos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-1273494908499622893?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/1273494908499622893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=1273494908499622893' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/1273494908499622893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/1273494908499622893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/07/en-cartel-casi-la-nueva-pelcula-de.html' title='En cartel (casi): la nueva película de Pixar'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SJglQEp3raI/AAAAAAAAACs/664OP3OivzI/s72-c/walle.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-9091510406629540557</id><published>2008-06-24T02:55:00.000-07:00</published><updated>2008-12-12T16:41:00.206-08:00</updated><title type='text'>Reivindicación (I): Brother, de Takeshi Kitano</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SGDIDFLPpnI/AAAAAAAAACk/aeDETTGu1Vc/s1600-h/brotherki.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5215388323749537394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SGDIDFLPpnI/AAAAAAAAACk/aeDETTGu1Vc/s320/brotherki.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace pocos días volví a ver &lt;strong&gt;Brother&lt;/strong&gt; (2000), del siempre polémico Takeshi Kitano. No recordaba gran cosa de la película, excepto por su emotivo y trágico desenlace.&lt;br /&gt;El hecho es que creo que es una de las películas más ignoradas dentro de la filmografía del director/actor, y, por contra, resulta uno de los films de gángsters más interesantes de ésta última década. Por encima, por poner un ejemplo, de películas interesantes pero sobrevaloradas como &lt;strong&gt;Infiltrados&lt;/strong&gt; (2006), de un poco inspirado Martin Scorsese. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Brother&lt;/strong&gt; no se ciñe a una trama con pocos personajes que luchan por el poder, sino que narra el ascenso de una simpática banda de camellos de poca monta gracias a la aparición de un lider de la yakuza, hermanastro de uno de ellos. Este personaje, interpretado por el propio Beat Takeshi, es el epicentro de la película: hombre violento, salvaje pero leal, de rostro pétreo pero secretamente sentimental, un tipo que ha aprendido todo lo que podía en la vida, incluso trampas para ganarle una partida al azar... . Partida, que, por cierto, ya huele perdida inevitablemente desde el comienzo de la película. Pero así funcionan estos tipos, que no conciben la muerte física como el peor de los males de un hombre, sino la muerte moral: la deshonra, la cobardía y la deslealtad.&lt;br /&gt;Sin un argumento definido, narrada con abundantes elipsis y distintos episodios (según sea el grupo mafioso al que se enfrenten), Brother se centra en la relación que surge entre los personajes, teñida de un humor simpático e infantil, de algún que otro instante con indescifrables simbolismos y, por supuesto, intercalando en medio de la calma fogonazos de violencia cruda y brutal (todo esto, marca de la casa).&lt;br /&gt;Curiosamente, tampoco es un film que se centre en la psicología del conjunto de personajes... . Extrañamente, consigue el cariño del espectador hacia estos.&lt;br /&gt;Poco a poco, palpamos cómo la tragedia sube por la garganta, hasta una inesperada y hermosa conclusión que nos recuerda que la fraternidad no es asunto de sangre, y que incluso un negro y un &lt;em&gt;amarillo&lt;/em&gt; pueden llegar a ser auténticos hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, para los interesados en la liturgia yakuza y en su modus operandi, ésta película resulta toda una joya de documentación en ese sentido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-9091510406629540557?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/9091510406629540557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=9091510406629540557' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/9091510406629540557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/9091510406629540557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/06/reivindicacin-i-brother-de-takeshi.html' title='Reivindicación (I): Brother, de Takeshi Kitano'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SGDIDFLPpnI/AAAAAAAAACk/aeDETTGu1Vc/s72-c/brotherki.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-6294969809201214876</id><published>2008-06-20T03:58:00.001-07:00</published><updated>2008-12-12T16:41:00.366-08:00</updated><title type='text'>En cartel (IV): Vuelve Darabont</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFucpZX7TsI/AAAAAAAAACc/X_eczRuiLHA/s1600-h/themist2_large.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213933228611292866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFucpZX7TsI/AAAAAAAAACc/X_eczRuiLHA/s320/themist2_large.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;La niebla (2008), de Frank Darabont.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Nota: pido perdón por mis simplificadas referencias al cine de terror de bajo presupuesto de los 50, al que no conozco convenientemente; así, limpio este análisis de cualquier referencia a la adaptación de obras de King por parte de Darabont.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya sólo porque un director como Frank Darabont, que en los 90 dirigió y escribió una de las &lt;em&gt;óperas primas &lt;/em&gt;más redondas, clásicas y hermosas de la década, &lt;strong&gt;Cadena perpetua&lt;/strong&gt; (1994), haya vuelto a estrenar, debería ser motivo de alegría. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quizás, tras el sonado comienzo, su siguiente película, varios años después, supuso cierto &lt;em&gt;bluff&lt;/em&gt; para los que esperábamos cierta evolución de un director que ya comenzaba a situarse en el panorama de los más interesantes surgidos en los irregulares ´90. Lo cierto es que&lt;strong&gt; La milla verde&lt;/strong&gt; (1999) era una película con un par de secuencias emotivas, entretenidísima como todo lo que rueda Darabont -en este caso, más meritorio por la larguísima duración del film-, pero que dejaba cierto regusto a "&lt;em&gt;Esto ya lo he visto&lt;/em&gt;". &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;The majestic&lt;/strong&gt; (2001) suponía otra revisitación a los tiempos -y al cine- de sus estimados años 50, y ésta vez, más concretamente al cine de Frank Capra, cuyo humanismo maníqueo contagia estos tres films del director. Constituye, pues, un film tierno hasta el empalago, dulce hasta ser almibarado, pero que funciona, además de por las notables interpretaciones (incluso por parte del temible Jim Carrey), por ser un ejemplo de cariño de un director hacia sus personajes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estos tres films componen la imagen de un director con tendencia al ternurismo, al humanismo, siempre con un afán de denunciar injusticias, en el caso de &lt;strong&gt;Cadena perpetua&lt;/strong&gt;, el autoritarismo y los regímenes carcelarios; en &lt;strong&gt;La milla verde&lt;/strong&gt;, denuncia la pena de muerte y en &lt;strong&gt;The Majestic&lt;/strong&gt; sitúa en el punto de mira la intolerancia y la persecución ideológica. ¿Qué le habrá tocado en &lt;strong&gt;La niebla&lt;/strong&gt;?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;***&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La última película de Darabont es una película de &lt;em&gt;Serie-B&lt;/em&gt; de los años 50, con ecos de films más recientes como &lt;strong&gt;La cosa&lt;/strong&gt; (1982), de John Carpenter -homenajeada directamente en dos escenas-. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo peor de ella, son, probablemente, las limitaciones propias de este subgénero, que el director se limita a imitar -estupendamente- en fondo y forma. Sin más, en principio. Personajes caricaturescos, explicitud excesiva, etc. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los mayores aciertos son las dosis de drama que encuentran en la historia su sitio, los diálogos naturalistas y creibles que atenúan el carácter simple y plano de la mayoría de sus personajes -excepto por el conmovedor y creible protagonista y un par más, pero escasos- y lo logrado que está, en principio al menos, el microcosmos de personajes recluidos en un supermercado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La película encuentra sus puntos álgidos de tensión cuando enfrenta a los hombres con los hombres, y un poco menos en las correctas escenas con monstruos. Lo que más flaquea, en este sentido, es la excesiva explicitud a la hora de mostrar bestias que la niebla que da título a la película podría haber ocultado aún más. Técnicamente, la película es manifiestamente minimalista, barata e incluso cutre. Opta por actores desconocidos (Excepto por la siempre ejemplar Marcia Gay Harden). Quiere ser cine de terror-ciencia ficción B, y eso lo cumple con creces. No añade mucho a lo visto y oído en este cine, siendo su verdadera aportación el naturalismo de situaciones y diálogos, pero la originalidad de su planteamiento, lo entretenidísima que resulta (al principio correcta pero cada vez más convincente hasta que a los viente minutos uno se siente atrapado por la película) y lo tensa que logra ser en muchos momentos la hacen un film más que correcto, muy apreciable, una vuelta a un subgénero cada vez más reivindicado (lo prueban los innumerables remakes que tenemos que soportar últimamente).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mayor problema de la película viene en su inevitable denuncia social, en el ratito en que el director quiere hacer trascender su mensaje. El problema es que el fanatismo denunciado aparece impostado, metido con calzador de una manera tosca y casi grosera, el giro psicológico que debería manifestarse en los personajes es tan nulo como su propia psicología. Ocurre lo mismo que en muchas películas de George Romero, y es que la llaneza que define a los caracteres se hunde al intentar darles a esto una importancia mayor de la que tenían hasta entonces. Desde otro punto de vista, el típico, tópico y trilladísimo mensaje sobre experimentos peligrosos en manos de militares inconscientes reaparece de forma simpática, incluso entrañable, echándose de menos ese afán didáctico ingenuo y simplista, pero tan desgraciadamente cierto como una guerra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aparte de este punto sobre el fanatismo propiciado por el miedo (con la evidente denuncia que al rumbo que en política exterior han tomado los EEUU de George Bush) en que el film realmente flojea, la película funciona a la perfección. Los monstruos, si bien no provocan sudores, son imprevisibles en sus ataques y Darabont ha tenido el tino de mostrar que cualquier personaje puede morir en cualquier momento, lo cual aumenta la inquietud que provocan sus ataques en el espectador. Aunque, como ya he comentado, el verdadero terror llega cuando todo ha de decidirse entre seres humanos. El racismo, los prejuicios sociales, la estupidez...se manifiestan en personajes arquetípicos de forma eficiente. El problema es cuando, hacia los cuarenta o cincuenta minutos de película, Darabont trata de hacernos creer lo increible mediante el liderazgo que consigue el demente personaje de Marcia Gay Harden.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Técnicamente, podemos hablar de una cámara cuyo nerviosismo eléctrico es fundamental en muchos momentos, pero usado de forma repetitiva, innecesaria y excesiva en otros. Los monstruos, con efectos de Playstation y la pobreza en general de efectos especiales, le dan cierto encanto a un film que consigue muy bien, en ese sentido, aproximarse al cine que, más que sencillamente homenajear, trata de retomar seriamente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si bien he hablado de que la parte dramática de la película cumple, habría que hablar, en punto y aparte, del último cuarto de hora de película. Ya está desatando polémica, y es que su brutalidad y la manera terrible de finalizar la película, inmerecida para su honesto protagonista -un personaje, sin duda, memorable e impropio de los límites que imponen los códigos de este tipo de cine- son, cuanto menos, desconcertantes. Este último rato, que no comentaré para quien no haya visto la película, es tenso, trágico e imponente. El ritmo lento y las miradas desprendidas de toda esperanza imponen. Pero aún más la resolución que toman los personajes en los últimos minutos. Este último rato, tan poco efectivamente comercial como hiriente no dejará indiferente a nadie. A mí, me parece que se eleva por encima del resto del film, casi siempre muy conseguido como ya he comentado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En resumen: cine de terror y ciencia ficción de bajo presupuesto que se aleja del mero homenaje, y apuesta por crear una película personal, pero próxima siempre con respeto a los códigos. Muy bien narrada por un Darabont que no ha perdido sus dotes, entretenidísima, angustiosa en muchos momentos, tensa. Sólo hay lugar para la torpeza en una denuncia social implantada con vulgaridad, y encuentra su vuelo más álgido en las dramáticas discusiones entre personajes y en un desenlace valiente y pesimista. Curioso es que, dado el pésimo panorama cinematográfico actual (y más el referente a este género), coincidan en cartelera dos películas con premisas parecidas, pero muy distintas: &lt;strong&gt;La niebla&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;El incidente, &lt;/strong&gt;ambas comprometidas con el cine y con su tiempo; pero si una aboga por un cine de terror clásico, la otra, resulta transgresora y arriesgada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora, una humilde cuestión: ¿dónde quedó el humanismo capriano de Darabont? ¿Se acabó el tiempo de los sueños?.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-6294969809201214876?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/6294969809201214876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=6294969809201214876' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6294969809201214876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6294969809201214876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/06/en-cartel-iv-vuelve-darabont.html' title='En cartel (IV): Vuelve Darabont'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFucpZX7TsI/AAAAAAAAACc/X_eczRuiLHA/s72-c/themist2_large.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-6182413065503239070</id><published>2008-06-17T04:57:00.000-07:00</published><updated>2008-12-12T16:41:00.976-08:00</updated><title type='text'>En cartel (II): Morir de un mal aire</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFfFP6qcJLI/AAAAAAAAACU/E2VmjkRstgk/s1600-h/thehappeningintposter.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212851970940609714" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFfFP6qcJLI/AAAAAAAAACU/E2VmjkRstgk/s320/thehappeningintposter.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;El incidente (2008), de M. Night Shyamalan&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"-Yo estaba en la puerta, esperándolo. Lo vi venir por la carretera, moviendo todos los árboles, uno a uno, hasta que sacudió los árboles junto a la casa y al fin se encaminó hacia mí, ¡y le cerré la puerta en las narices!"&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Fragmento de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El viento&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, de Ray Bradbury.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Siempre que se escribe sobre el director hindú afincado en Estados Unidos Manoj Night Shyamalan, (En realidad, Manoj Nelliyattu Shyamalan) se dice lo mismo: que levanta tantas pasiones como odios, que crítica y público no hacen sino dividirse cada vez que estrena un film. Todo ello es cierto, pero a estas alturas, redundante. Por tanto, me limitaré estrictamente a mi opinión y dejaré de lado el manidísimo debate sobre las particularidades de su cine y por qué éstas siempre propician opiniones irreconciliables.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde que estrenó &lt;strong&gt;El sexto sentido&lt;/strong&gt; (1999), por la que obtuvo reconocimiento y gran éxito comercial, el director se ha vuelto único patentador de un universo con obsesiones muy reconocibles. Sin duda, ha plasmado de forma personal e irremplazable esa sensación tan abstracta y común: el miedo, tanto el ingénito al ser humano como el propio de los tiempos que corren. Siempre comprometido con sus personajes, ha retratado con emoción y veracidad redenciones espirituales, hasta evidenciar, a partir de &lt;strong&gt;Señales&lt;/strong&gt; (2002), ideas sugeridas anteriormente: una visión mística universal -aunque no religiosa, como él mismo ha desmentido- que se acerca a los planteamientos panteístas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más allá del complejo y retroalimentativo ideario de Shyamalan, lo que más me sorprende y fascina de este director es su capacidad de reinventarse, de arriesgar hasta el último átomo en cada película. Y si bien, &lt;strong&gt;El sexto sentido &lt;/strong&gt;es un thriller de terror de base clásica, en &lt;strong&gt;El protegido &lt;/strong&gt;(2000) narra un turbador drama familiar aderezado con reflexiones morales extraídas del universo del comic; en &lt;strong&gt;Señales&lt;/strong&gt; (2002) -tal vez su película más débil, pero en conjunto nada desdeñable- cuenta una invasión extraterrestre que sirve de marco para una búsqueda de sentido en un mundo aleatorio y caótico; &lt;strong&gt;El bosque&lt;/strong&gt; (2004) es una reflexión insólitamente poética, sobre el miedo y el amor, y el sacrificio que este último implica; en &lt;strong&gt;La joven del agua&lt;/strong&gt; (2006) usa como molde el thriller fantástico para rodar una película que escapa a cualquier encasillamiento genérico, indudablemente su proyecto más personal -y ya es mucho decir-, un lírico cuento de hadas, cuya complejidad de elementos no impide que estos estén perfectamente interrelacionados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así pues, a pesar de trabajar con grandes presupuestos y bajo la sombra (cada día más ominosa) de Holywood, Shyamalan es un director con la clara intención de dejar una huella &lt;em&gt;autoral&lt;/em&gt; en cada nuevo producto. Usa un suspense de legado hitchcockiano y una poética del miedo y la ausencia que recuerda a Jacques Torneur.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#003300;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212851113948296882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFfEeCHjNrI/AAAAAAAAACM/5nHK2r-8HHo/s320/Incidente.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El incidente&lt;/strong&gt; utiliza como abierta referencia el cine de S&lt;em&gt;erie-B&lt;/em&gt; de los años 50-60 y &lt;strong&gt;Los pájaros&lt;/strong&gt; (1963) de Alfred Hitchcock. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El director ha dado una nueva vuelta de tuerca a su filmografía, pero ya no es sólo que haya hecho una película que apabulla por lo impactantemente simple que es su argumento, sino que este salto al vacío sin red tiene doble mérito y merece, por tanto, una ración multiplicada de aplausos: y es que un cineasta tan caro a tramas clásicas complejamente desarrolladas, de pronto presenta un film que es todo lo contrario: una narración que no podía ser más &lt;em&gt;antiargumental&lt;/em&gt;, lineal y llana.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El incidente &lt;/strong&gt;puede verse y disfrutarse de dos maneras: como un simple y directo entretenimiento, remedo -aunque sin tópicos- del viejo cine de terror-B, tenso y entretenido hasta el último minuto; o también, si el espectador es curioso, puede optar además por mirar a través de los innumerables agujeritos que la película evidencia desde casi su primer minuto, y desencriptar los símbolos que esconden una sofisticada -que no complicada- reflexión, una nueva revisión de la mística del director, ésta vez con matices naturalistas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y es que &lt;strong&gt;El incidente&lt;/strong&gt; no engaña: es desde el primer minuto una película de terror aderezada con un humor casi absurdo, que cuenta el viaje de una &lt;em&gt;seudofamilia &lt;/em&gt;que, hablando literalmente, busca escapar de una catástrofe que destruye el mundo; pero que, en sentido figurado, es la historia de dos personas que huyen de los horrores del mundo contemporáneo, hasta que finalmente, encuentren su redención espiritual en pleno seno de la naturaleza. Otra vez desprende aroma místico, sólo que oculto en el reverso de sus tensos planos. La desconfianza hacia las religiones, el fracaso de las soluciones militaristas, la decadencia de la sociedad de consumo, la conspiparanoia estadounidense, el egoísmo y la ausencia de solidaridad con los desfavorecidos son ideas presentes en la película, en forma metafórica y simbólica (Recursos muy socorridos por Shyamalan), que se asientan con toda naturalidad y encuentran perfecta armonía con el resto de elementos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El gran mérito, indudablemente, es haber hecho un film de terror despojado de los elementos teóricamente esenciales del género: sin monstruo, sin ambiente nocturno, sin sustos, sin asesino y, más allá de eso, sin trama. Es una película de terror desnuda de artificios: y es tan efectiva porque habla del Horror en sí mismo, sobre la esencia del miedo mismo. Basta con algo tan elemental como escuchar soplar el aire para sentir el advenimiento de la muerte. Ahí es donde reside la grandeza y la originalidad de Shyamalan, que busca una planificación deliberadamente minimalista, pero que consigue empapar cada plano de intriga por conocer qué deparará el momento inmediatamente posterior.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quedan para la memoria varios suicidios brutales e inesperadamente explícitos, en los que el director vuelve a hacer alarde de usar de manera sobresaliente el fuera de campo y la elipsis (¿Qué diría Bresson sobre él si viviera?). Asimismo, hay varias secuencias en que la sensibilidad y el sentimentalismo del director se manifiestan sutilmente, a través de unos personajes definidos en apenas dos trazos, pero finalmente solventes y creibles, aunque sin llegar al grado de compenetración con el espectador de otros protagonistas que han poblado su obra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En conclusión: cine para disfrutar, para pasar buen (mal) rato, y también, para pensar y desazonarse. Un film sencillo, pero con múltiples lecturas; comprometido y polémico; auténticamente arriesgado en su pretensión -conseguida, a mi parecer- de filmar el miedo en su forma más esencial, desnuda y primitiva. Otra pieza, en definitiva, tan turbadora como impecable de uno de los pocos auténticos renovadores del cine norteamericano actual.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una película de terror sin truco ni cartón, donde el monstruo -si podemos llamarlo así- no es sino el viento...¿o tal vez el ser humano?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-6182413065503239070?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/6182413065503239070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=6182413065503239070' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6182413065503239070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6182413065503239070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/06/en-cartel-ii-morir-de-un-mal-aire.html' title='En cartel (II): Morir de un mal aire'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFfFP6qcJLI/AAAAAAAAACU/E2VmjkRstgk/s72-c/thehappeningintposter.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-5665997637573126016</id><published>2008-06-16T11:13:00.001-07:00</published><updated>2008-06-16T11:42:05.245-07:00</updated><title type='text'>Brevemente (I): Anna Karina baila</title><content type='html'>&lt;p align="justify" xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml"&gt;La siguiente secuencia pertenece a la película &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Vivir su vida &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;(1962), del por entonces renovador, fresco y subversivo Jean-Luc Godard. Muchos repararéis (Si es que no lo sabíais ya antes) en que Quentin Tarantino homenajea este baile en su último chistecillo con atavio de película, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Death Proof &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;(2007). &lt;/p&gt;&lt;p align="justify" xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml"&gt;No es difícil identificarse con Godard: ¿cómo no indagar con la cámara en el hipnotismo fotogénico de ese rostro, en un particular &lt;em&gt;retrato oval&lt;/em&gt; cinematográfico?. Dejando fuera cualquier apreciación sobre la película (A los interesados les puedo recomendar varios artículos maravillosos), pasamos al vídeo.&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LlBS3PmPfaI&amp;amp;hl=en"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/LlBS3PmPfaI&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-5665997637573126016?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/5665997637573126016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=5665997637573126016' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/5665997637573126016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/5665997637573126016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/06/vivre-sa-vie-nana-dance.html' title='Brevemente (I): Anna Karina baila'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-5260954390950635287</id><published>2008-06-15T09:33:00.000-07:00</published><updated>2008-12-12T16:41:01.375-08:00</updated><title type='text'>En Cartel (I): Indy ha vuelto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFWLkpR1nTI/AAAAAAAAAB8/YatnRD2Ryak/s1600-h/indi2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212225605423439154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFWLkpR1nTI/AAAAAAAAAB8/YatnRD2Ryak/s320/indi2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#009900;"&gt;INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL (2008), de Steven Spielberg&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pocos de nosotros, siendo unos criajos, tomamos la decisión de ser arqueólogos porque un menda que paseaba doquiera que fuese un látigo, un sombrero Fedora y una chaqueta de cuero marrón, nos había enseñado realidades tan ilusorias como que la arqueología era una irresistible combinación de investigación detectivesca (a lo Poirot, a lo Holmes) y brincos, saltos, volteretas y puñetazos, en pos de objetos míticos y milenarios que escondían fuerzas sobrenaturales y sorpresas imprevistas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La decepción llega con los años. Y te das cuenta de que si quieres ser arqueólogo probablemente te acerques más a ese Jones catedrático que enseña perogrulladas como que "&lt;em&gt;la X nunca marca el lugar&lt;/em&gt;" o que la arqueología no es ninguna aventura. O, tal vez, termines (¡Oh, no!) en un laboratorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún pasando el tiempo y dejando atrás los tiempos de los castillos de arena (snif), un servidor no puede sino exaltarse con febril entusiasmo cuando las revistas, televisión y radio braman que una de sus referencias vitales de la infancia -y de siempre- ha vuelto (de donde sea que vuelvan los héroes cuando su inventor decide aparcarlos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado diecinueve años desde que &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Indiana Jones y La última cruzada&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (1989) llegó a los cines. Y hace más o menos la mitad de ese tiempo, que George Lucas y Steven Spielberg empezaron a jugar a ser los Pimpinela del mundo del espectáculo, anunciando nuevos guiones para rodar una fatigosamente postergada vuelta del cazatesoros más célebre de la historia cinematográfica. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ha habido rumores, distintos guiones o esbozos (con títulos tan exóticos como &lt;em&gt;&lt;strong&gt;El rey mono&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;&lt;strong&gt;La llamada de la sangre&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;), guionistas talentosos trabajando en ello (Frank Darabont* es el mejor ejemplo) y excusas continuas (que olían a miedo puro al riesgo) por parte de Lucas, Ford y Spielberg en cada rueda de prensa en que eran interrogados acerca del prometedor regreso.&lt;br /&gt;Al final, cuando te largan que van a comenzar el rodaje, que tienen todo preparado, que el proyecto empieza a dar frutos, no puedes evitar una carcajada cínica &lt;em&gt;("¡Venga ya!")&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve tiempo -sobre todo las semanas antes del estreno- para temer la posible decepción. Pero la ilusión de que volviera Indiana Jones, el (¿anti?)héroe más célebre e influyente del cine moderno y contemporáneo, con las apasionantes pesquisas de siempre, el fresco sentido del humor y la acción de primera clase era una promesa demasiado seductora como para acabar con la esperanza y la expectación de tantos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que el cine, por más que muchos se avergüencen de admitirlo, es también fuegos artificiales, cabriolas y, en fin, entretenimiento, espectáculo, alborozo. Y ya sé, adoradores obsesivos de Godard, Apitchapong Weerasethakul y Jia Zhang Ke, que para vosotros las nociones de ritmo, sentido del suspense y del misterio son superficiales, hueras, asuntillos propios del cine burgués, eternamente anquilosado. Pero bueno, ¿qué se le va a hacer?, yo no me avergüenzo de divertirme con una narración clásica, lineal; con una historia contada como toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres asuntos que me tenían preocupado antes de poder sentarme tranquilamente en la butaca a sufrir o disfrutar el espectáculo eran lo siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Que la película se limitase a ser un film de acción eficiente, pero hubiera perdido la esencia Indy: humor, autoparodia, aura mística, viajes tan misteriosos como divertidos, entre lo detectivesco y lo puramente aventurero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Que fuese, finalmente, un simple cúmulo de autorreferencias y guiños que manipularan tramposamente la mitología creada por las anteriores entregas. En otras palabras: que dejara de ser una película independiente, como lo eran las otras tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Que no supieran aportar un nuevo punto de vista sobre el personaje, que no le diesen juego al cambio de edad del personaje, que se limitaran al autoplagio.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;* * *&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212226410982975522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFWMTiOMqCI/AAAAAAAAACE/XihFfuD1R0U/s320/indy3.jpg" border="0" /&gt;Sin más preámbulos: ninguna de las tres premoniciones se cumplió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Steven Spielberg, tras exprimirse coco y dejarse el alma en esa sombría y nada autocomplaciente reflexión que es &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Munich&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, no es difícil imaginárlo frotándose las manos con euforia adolescente al reencontrarse, ya rozando la senectud, con su juguetito cinematográfico particular. Ha logrado con creces su propósito. La película respira desde el frenético prólogo el aroma del viejo cine de aventuras que Indiana Jones homenajea y parodia (¿Quién decía que ambas cosas eran la misma?). La energía del arranque promete una película a la altura del resto de la saga y consigue con creces ganarse un sitio junto a la trilogía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trama detectivesca desarrollada en Perú quizás sea la parte más floja de la película, no por falta de corrección en su artesanal ejecución sino por previsibilidad y sabor a &lt;em&gt;deja vú&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de eso, han sabido encontrarle a Indy un nuevo acompañante a la altura, rodar unas escenas de acción memorables, escribir unos diálogos afilados y divertidos y, por tanto, hacer una película para mirarla boquiabierto y con ojos como platos, que nos recuerda que todavía hay directores que son capaces de hacer un cine masivo inteligente, magia de la evasión, capaz de robarle las pupilas a cualquier espectador, independientemente de la edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, nos encontramos con dos de las persecuciones mejor rodadas de los últimos años (Sobre todo, una que sucede en plena selva amazónica), sulfúricas sesiones de esgrima, saltos y caídas imposibles y, por si faltaba algo, hormigas carnívoras en evidente referencia a Cuando ruge la marabunta. Lo más insólito para mí, de todas maneras, fue volver a ver una pelea a puñetazo limpio, de esas que dejaron de estar de moda hace tanto tiempo, desde que en el cine de acción se ha decidido que todo duelo debe estar aderezado por supersaltos, patadas voladoras y todo tipo de florituras que, por el bien de mi aparato digestivo, mejor sería no comentar.&lt;br /&gt;Y es que, huyendo de toda la tendencia contemporánea a la estética publicitaria y a la planificación de videoclip, &lt;strong&gt;Indiana Jones y ERDLCDC&lt;/strong&gt; se presenta como un entretenimiento no sólo sano, sino necesario y reivindicable, recuperando esencias de un cine que demuestra que &lt;em&gt;comercial&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;estúpido&lt;/em&gt; no son términos necesariamente indisolubles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ha cambiado algo respecto a las otras tres películas?. Sí, han pasado veinte años. Indiana Jones ya no es un mozuelo (Harrison Ford tampoco), algo que queda claro desde las primeras líneas de diálogo. En muchas escenas de acción su papel será secundario e incluso anecdótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, estamos en 1957: el enemigo de turno ya no es la Alemania nazi, sino la URSS. Y este cambio de época trae novedades: la paranoia anticomunista de la era McCarthy, la Guerra Fría, el secretismo con el que operaba el gobierno estadounidense y, por supuesto, la obsesión alienígena y las supuestas conspiraciones de dominación mental que el cine más apologético de aquélla época trataba de diseminar entre los ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los primeros y masgitrales quince minutos, el film deja muy claro este cambio de época con todo lo que ello implica: pandilleros, un almacén militar en medio del desierto de Nevada, rusos,&lt;br /&gt;pruebas nucleares...e incluso una nevera, ¡que para algo es Fría esta Guerra!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay entretenimiento, hay escenas de acción tan espectaculares como ingeniosamente coreografiadas, hay humor de primera clase, hay autoparodia y homenajes... . Al final, la espera mereció la pena.&lt;br /&gt;John Williams vuelve a componer la BSO de la película: la música sigue siendo casi plenamente narrativa, y acompaña bastante bien los puñetazos, patadas y saltos. Es posible señalar que recicla demasiados temas de En busca de el arca perdida y de La última cruzada, pero sería injusto no hablar de varios nuevos temas solventes y apropiados.&lt;br /&gt;La fotografía del ya habitual para Spielberg Janusz Kaminski, sin resultar mediocre, sí es verdad que &lt;em&gt;disneyfica&lt;/em&gt; un poco el &lt;em&gt;look&lt;/em&gt; necesariamente poroso y envejecido de los filmes de Jones.&lt;br /&gt;El guión de Koepp funciona muy bien, sobre todo a nivel de diálogos, aunque se le podría haber exigido alguna explicación más sobre algún punto finalmente oscuro de la trama, y un mayor desarrollo del personaje de Marion Ravenwood, cuya presencia es la única concesión injustificada a las anteriores películas, ya que su funcionalidad es la de ser un mero guiño.&lt;br /&gt;Los intérpretes cumplen, especialmente un magnífico Harrison Ford con los pantalones caídos y ligeramente encorvado, que sabe comunicar los matices que ha adquirido su personaje, cada vez más profesor y menos aventurero, cada vez más temeroso y menos temerario. Asimismo, hay que aplaudir la memorable composición de una Cate Blanchett que dibuja en su rostro la mirada y la gestualidad de una villana más propia del comic que del cine, que también acaba siendo la &lt;em&gt;mala&lt;/em&gt; más humanizada de la saga. Shia LaBeouf, tras su estrepitosa seudointerpretación en &lt;em&gt;Transformers&lt;/em&gt; lleva más que correctamente su interpretación de motero macarra, a lo Marlon Brando en &lt;em&gt;Salvaje&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Spielberg no ha decepcionado. Ha rodado con mano maestra un entretenimiento a lo grande. Cine de acción y aventuras del que se echaba de menos. No todos los días resucita un héroe tras veinte años muerto, pero, aún más importante, no todos los días resucita &lt;em&gt;bien&lt;/em&gt;. Y es ese el gran logro: haber mantenido la esencia sin traicionarla a pesar del tiempo que ha pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;*Tengo el guión de Darabont en PDF. Si estáis interesados os lo envío al e-mail.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-5260954390950635287?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/5260954390950635287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=5260954390950635287' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/5260954390950635287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/5260954390950635287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/06/en-cartel-i-indy-ha-vuelto.html' title='En Cartel (I): Indy ha vuelto'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFWLkpR1nTI/AAAAAAAAAB8/YatnRD2Ryak/s72-c/indi2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3452151571836137685.post-6729061139462252738</id><published>2008-06-15T08:57:00.000-07:00</published><updated>2008-12-12T16:41:01.601-08:00</updated><title type='text'>Carta de presentación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Este Blog, inaugurado sin botellas de champán ni la gracia de ningún monarca, tiene, por ahora, la simple pretensión de comentar películas, ya sea breve o extensamente, intentando mantener la distancia de revisiones de corte académico o analítico (Ya hay muchos ensayos con ese fin).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los estrenos, los clásicos y alguna que otra joya enterrada bajo los sedimentos del tiempo serán sometidas al ojo bizqueante y sin tino de F.M. Dostoievski. Aunque el destino haya escogido que su futuro esté asociado a la pulpa de celulosa y letras impresas, le es inevitable renunciar al gran vicio del cine. Y a él se dedicará hasta que el &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Colisionador_de_Hadrones"&gt;LHC &lt;/a&gt;acabe con nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y ahora (redoble de tambores), damas y caballeros, les presentaremos al hombre de barba cosaca y afición al juego. Recién llegado desde Moscú, huyendo de sus acreedores y dispuesta a apostar hasta el último céntimo al póker...con todos ustedes...¡Fedor...Mihailovich...¡¡DOSTOIEVSKI!! (Suena la balalaika).&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFU-28gMlLI/AAAAAAAAABs/JYz10934Dxc/s1600-h/dostoievski.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212144085631894018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFVBbkY-AgI/AAAAAAAAAB0/LrrOiUeo8Gw/s320/dostoievski.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFU-28gMlLI/AAAAAAAAABs/JYz10934Dxc/s1600-h/dostoievski.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3452151571836137685-6729061139462252738?l=barracadeferia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barracadeferia.blogspot.com/feeds/6729061139462252738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3452151571836137685&amp;postID=6729061139462252738' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6729061139462252738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3452151571836137685/posts/default/6729061139462252738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barracadeferia.blogspot.com/2008/06/este-blog-inaugurado-sin-botellas-de.html' title='Carta de presentación'/><author><name>Fiodor M. Dostoievski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14516052599250070340</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_T7nArwIJFqs/SFU4Pm2LsmI/AAAAAAAAABI/thG1PvsHc98/S220/toshiro+cigarro.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_T7nArwIJFqs/SFVBbkY-AgI/AAAAAAAAAB0/LrrOiUeo8Gw/s72-c/dostoievski.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
